Tres goles de España y un discurso para la historia (de los Cavia)

Hay cosas más fuertes que el verano, como los Cavia. Alguien expresó: esto parece una convención de magia, como si quisiéramos espantar el calor con el esmoquin (no funcionó).
Todos los años las conversaciones empiezan igual, porque el esmoquin es extravagancia y sirve para romper el hielo o derretirlo o ponerlo en la crónica, aquí mismo. «Yo le he preguntado a Google si podía ponerme pañuelo con el esmoquin, y me ha dicho: no solo puedes, debes», expresó Víctor-M. Amela, parte del trimonio que desde hace casi tres décadas okupa la contra de 'La Vanguardia' con sus entrevistas, y que recibía el Luca de Tena. «¿Sabes?
El truco para aguantar tanto años en la contra es no cogerte nunca vacaciones. Si no, igual llega alguien mejor que tú y te la quitan», bromeó. «Trabajamos mucho, aunque no lo parezca», añadía Ima Sanchís, que vino escribiendo en el tren.
¿Y Lluís Amiguet? «Él siempre llega tarde». ¿Habéis hecho alguna entrevista los tres juntos? «A Jordi Pujol… Yo creo que él hablaba solo, que no nos veía».
Al poco, apareció en la casa de ABC el binomio Gallego&Rey, premio Mingote, y Karina Sainz Borgo, premio Cavia, y ya luego llegaron los camareros y empezó el cóctel, que es un lugar donde hay más personas que mesas, y por tanto se juega. «El lujo es ver un espectáculo de danza en el Piamonte». «Por fortuna el AVE sigue funcionando». «Si me bebo otra copa me pongo a tono, pero aún no son ni las ocho». «Mi hijo llora cuando pierde España. Bueno, y cuando pierde el Casademont Zaragoza también». «A mí con el fútbol me pasa como con los anuncios: lo veo, pero no me acuerdo de nada». «Estos premios pesan como ocho kilos, una barbaridad.
A Jorge Fernández Díaz se lo retuvieron en la aduana de Argentina el año pasado. Le llamaron y le dijeron: ¿se dedica usted al tráfico ilegal de arte?
Tuvo que escribirle una carta el director de ABC para que se lo devolvieran». —¿Cuántos años van de Cavia?—Esta es la edición 106.—Si las cosas funcionan mal no las cambies.—¿Hablas de nosotros o de los Cavia?Al lado, Juan Soto Ivars le preguntó a Borja Sémper, nada más verlo: ¿es peor la política o el cáncer? Este dudó y expresó: «Es que hay muchos paralelismos».
Pero no terminó de resolver la ecuación, como si fuera complicadísima. En un corro no se sabía si hablaban de geopolítica o de extraterrestres. «¿Y hay tanta diferencia?»Ussía llevaba encima los papeles de presentador: se estrenaba este año, porque la anterior presentadora era la premiada...
Sacó las tarjetas, las revisó, algo nervioso. «Y querían imprimirme la letra a 12, pero yo no veo nada». Tiró de gafas, claro, y de gracejo.
¿Y qué has preparado? «Hoy toca guante blanco». «Yo no regalo elogios, pero me encantas», le expresó una veterana del oficio.Noticia relacionada galeria No No La entrega de los galardones, en imágenesKarina Sainz Borgo tenía un ojo en Venezuela y otro en el protocolo, que es lo que convierte una fiesta en un trabajo: esto también pasa en las bodas. Llegó con su hermana, Cristina, que cumplía años: en un momento de la cena, la Reina se acercó a saludarla, rompiendo el protocolo y el lazo del vestido real… Se resolvió todo con esa elegancia silenciosa de las altas esferas.
A un asistente se le cayó el fajín, pero la solución no fue ni tan rápida ni tan elegante, aunque se solucionó. Otro llevaba la pajarita tan girada que parecía que daba las horas… O que era un ventilador.Ya en el atril, la premio Cavia domó los sentimientos y los llevó a donde quiso: fue la mejor.
Habló de su padre, del exilio, del desarraigo, de esa comunidad de trasterrados que la acompañan: Eneas, Dante, Víctor Hugo, Thomas Mann, José Bergamín, Antonio Machado, Guillermo Cabrera Infante, Stravinski, Milan Kundera, María Zambrano, Manuel Chaves Nogales, Juan Ramón Jiménez, Marjane Satrapi. También contó que escribió el discurso la misma noche en la que Venezuela tembló dos veces… El Verbolario del suplemento del Cavia era: «Ovación: aplauso que rebosa por los lados». «Hay pocos aplausos sinceros.
Hoy lo ha habido. Y eso que esta profesión está llena de canallas», sentenció un veterano al terminar, como escribiendo la Historia.
Otro comentó: «En mi mesa había trumpistas y antitrumpistas, y todos aplaudieron a Karina. ¡Eran karinistas!». «Fue como con el Papa, que todos aplaudían aunque les quitaran la razón».
Emilio del Río, político y no obstante doctor en filología clásica (tiene túnica y cátedra, pero ayer tocaba esmoquin), estaba encantado con las referencias del discurso. «Vaya verso: mi padre fue Eneas varias veces». Hubo un verso mejor, con el que cerró: «Mientras exista alguien obligado a abandonar su mundo, Troya seguirá ardiendo». «La literatura ha vuelto al premio».La inmigración era uno de los temas de la noche, al menos sobre el atril.
Santiago Muñoz Machado, director de la RAE y presidente del jurado, invocó a Larra: «Por poco liberal que uno sea, o está uno en la emigración, o de vuelta de ella, o disponiéndose para otra». Nadie mencionó, eso sí, la prioridad nacional… Tal vez por eso hubo consenso. «En tiempos tan complejos como los actuales, cuando las fronteras se desdibujan y percibimos nuevos peligros cerca de nosotros, ante cualquier duda, ese es el periodismo que debemos reivindicar», recordó Ignacio Eyriès, presidente de Vocento.
José María Gallego evocó sus tiempos en Blanco y Negro, cuando ABC aún estaba en Serrano y te podías cruzar a Mingote por ahí. Ahora hay un restaurante, porque la gastronomía está conquistando el mundo… Julio Rey definió su oficio con Chesterton: «La caricatura es una herramienta del sentido común, que exige la mayor precisión matemática».
¿Y qué se hace cuando el mundo es una caricatura? ¿La caricatura de la caricatura es un retrato realista?
¿Menos por menos es más? ¿Nos salvan de algo las matemáticas?
¿Alguien sabe hacer raíces cuadradas?Víctor-M. Amela, Ima Sanchís y Lluís Amiguet hablaron como preguntan: con brevedad y gracia y encanto.
Sanchís expresó que su trimonio está durando mucho más que muchos matrimonios, Amiguet recordó que llevan diez mil entrevistas y Amela lo resumió todo en una frase: «Los otros no son el infierno, los otros son un tesoro». Otra vez el tema: el otro, o sea, nosotros… Amela, por cierto, acabó dando las gracias a la salud, a 'La Vanguardia', el editor, a Madrid y a España. «Yo es que soy un catalán raro», confesó después, aún con el pañuelo en el esmoquin (era de los pocos) y un whisky en la mano.El Rey, al fin, sacó al elefante de la habitación y lo puso a pasear. «Sería contradictorio abstraerme de lo que está sucediendo.
Pienso como todos en estos momentos en España, concretamente en la selección. Lleva diez minutos batiéndose para pasar a octavos en este mundial».
La sala rió, y ya se relajó el ambiente: si lo dice el Rey... Había quien amenazó con el pinganillo durante la cena… Ussía recogió el guante de Don Felipe, y despidió la ceremonia con un: «Minuto diecinueve, seguimos 0-0». «Los otros no son el infierno, los otros son un tesoro» Víctor-M.
AmelaPor debajo de las mesas, durante la cena, se siguieron los goles. «Es que la selección es más grande que el fútbol». La conversación mezclaba deporte y otras cosas: Houellebecq, Garci, Sánchez, el amor. «¿Pero está soltero?» A otro lo dejaron por móvil, a mitad de Cavia: ya es mala suerte.
Se fue a casa solo, después de un par de tequieros… A sus amigos.Fue una cena más poética que copiosa: de primero, terciopelo de espárragos con geleé de jamón y tartar de atún de almadraba; de segundo, suprema de lubina al vapor con algas con pasta abierta de txangurro. El postre era un volcán.—Por cierto, ¿qué dotación tiene el premio?—Creo que treinta mil euros.—Míralo, por favor.—Son diez mil.—Ah, pues tampoco está mal.Se brindó por el Rey y por España, y se salió a seguir bebiendo, aunque las autoridades se retiraron pronto, y ya las conversaciones se dispararon en direcciones insospechadas. «Me he comprado un piso en un rascacielos». «Enhorabuena». «¿Conoces el Jazz Club?
Es un after donde…». «Pues en septiembre se cumplen quinientos años de la Escuela de Salamanca, y Urtasun no va a hacer nada». «Qué ganas tengo de ver 'La Odisea'». «Y yo, me encanta Spielberg». «Le he dicho al nieto de Chaves Nogales que me encanta Juan Belmonte». «Cuando conocí a Rufián, me presenté y le pregunté cómo se llamaba». «¿No crees que lo conservador se está volviendo sexy?» «Creo que el progreso se ha vuelto feo». «Oye, qué bien la barra, que no cierra, un brindis por la barra». «Estando en ABC yo me esperaba que iban a poner música de Julio Iglesias». Pero sonaba Aitana, Juan Magán, Bad Bunny.—Esto es Bad Bunny.—Ah, ¿sí?
Nunca lo había escuchado– y el hombre puso una cara de no está mal. Hubo tiempo para tratar el problema territorial de España («lo tenía solucionado, pero me lo han estropeado los leoneses»), los conflictos entre periodismo y política y para el tráfico de estupefacientes en Madrid.
También para predicciones: Sánchez agota legislatura, sin duda. Y como es tradición, claro, se habló de la decadencia de la prensa, que es el tema con el que se cierran estos saraos: no te vas a casa solo, te vas con la nostalgia... «En mi tiempo llevábamos el periódico debajo del brazo para ligar». «Pues en los noventa ya los estudiantes no leían periódicos: nada es nuevo». «Si los libros se siguen vendiendo en papel, ¿por qué no los periódicos?». «¿Y qué se lleva ahora debajo del brazo para ligar?
¿Una piña?» «No, ahora lo que funcionan son los libros». «No sé...» «Y con todo los periódicos siguen siendo el sostén de las democracias serias». «Pero ya no estamos en una democracia seria. Yo soy pesimista, aunque todo esto son conversaciones de fiestas de periodistas borrachos.
Mañana por la mañana nos vamos todos a escribir, y no a la obra: eso es un lujo. Yo doy gracias a Dios por seguir en esto».
Era una verdad a la que llamaba a esta otra: Dios existe porque ABC sale todos los días. Y España ganó 3-0.
Information from ABC (España). Edited by: Noticias Today.
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