Nada más y nada menos que nueve victorias en 12 partidos es el impresionante balance de las tres selecciones anfitrionas en este Mundial multisede que se celebra en Estados Unidos, México y Canadá. Todas ellas están en octavos de final con un juego que está sorprendiendo a casi todos, al tratarse de combinados con no demasiado nombre en el panorama internacional.Quizás el equipo que más ha llamado la atención es México.

De la mano del veterano Javier Aguirre, un entrenador muy conocido en España luego de su paso por Atlético de Madrid, Zaragoza, Osasuna, Espanyol y Mallorca, está dejando un juego incisivo que mezcla una gran fluidez en ataque con una defensa que no ha concedido ni un solo gol. Arrasó en su grupo –2-0 a Sudáfrica, 1-0 a Corea del Sur y 1-0 a Sudáfrica– y no dio ninguna opción tan potente como Ecuador (2-0) en los dieciseisavos.

La maldición del quinto partido –no llegaba a él desde la anterior vez que organizó un Mundial, en México 1986– se ha hecho pedazos. Ahora, le espera una gran prueba: la Inglaterra de Harry Kane y Jude Bellingham.También ha maravillado y sorprendido, a partes igual, EEUU.

Convertido hace años en una alternativa que nunca llega, parece que para 'su' Mundial se lo ha tomado en serio. Aplastó a Paraguay (4-1) en su estreno, superó a Australia (2-0) para cerrar la primera plaza del grupo y solo cedió ante Turquía (3-2) en un partido con nada en juego.

Ante Bosnia, ganó (2-0) incluso quedándose con uno menos y ahora le espera una Bélgica que viene de obrar un milagro ante Senegal. ¿La hora de reivindicarse para el soccer?Más dudas hay con Canadá, que debutó con un empate ante Bosnia (1-1), después aplastó sin piedad a Qatar (6-0) y cedió la primera plaza del grupo al caer ante Suiza (2-1).

Eso sí, tuvo suerte en los cruces, pues se midió a Sudáfrica, a la que venció (1-0) en un partido muy gris. Ahora, llega la prueba de fuego, pues se mide a una Marruecos que tiene hechuras de equipo grande.Tres anfitrionas, tres clasificadas, pero los octavos de final son los que marcan la frontera entre una actuación buena, digna, y el éxito.

¿La superará alguna de ellas?