Si la inflación baja y los impuestos también, la recaudación tiene que seguir el mismo camino

A la hora de analizar la recaudación que sostiene el funcionamiento del Estado, la primera lectura que se hace es básica: si los ingresos caen o no alcanzan un aumento nominal equivalente a la inflación, se enciende una luz amarilla de alerta.Es lógico que eso suceda, sobre todo para un Gobierno que tiene al superávit fiscal como uno de sus objetivos prioritarios, por no decir excluyente. Pero en paralelo, empieza a ganar terreno un componente que cambialas reglas de este análisis: la reducción de impuestos.Junio anotó una caída real de 7,4%.
Para una economía que funciona a varias velocidades y con un consumo rezagado, este resultado suele dar pie a conclusiones lineales. El IVA DGI aumentó 28% anual, casi cinco puntos menos que la inflación estimada de 33%, variación que es asociada a un menor nivel de ventas.
No obstante, hasta estas cifras aceptan más de una mirada. En ese 33% el elemento que más pesó en los aumentos fueron los servicios.
Con lo cual si el contraste del IVA se hace con el subíndice bienes (que en junio puede llegar a 29% anual o menos, por la escasa suba de alimentos), la distancia es menor y la conclusión no es la misma.Algo parecido sucede con las retenciones. En diciembre de 2025 el Gobierno anunció una rebaja moderada, y este año aplicó otro recorte adicional, empezando en junio con el trigo (soja, maíz y girasol deberán aguardar a 2027).
Por esa razón que los derechos de exportación acumulen nueve meses de bajas nominales no es una sorpresa. Tampoco si en adelante cede la recaudación de contribuciones patronales o de impuestos internos, afectados por el nuevo FAL y las reducciones incluidas en la reforma laboral.En la Argentina, no hay sector que no reclame por el peso asfixiante de la presión tributaria.
Y es que cuando se apaga el flagelo de la inflación, se enciende la carga de los impuestos. En conclusión, si la recaudación baja -algo que va a profundizarse a medida que avancen las reformas y la eliminación de gravámenes distorsivos- la señal que hay que mirar con más atención no es la planilla de ARCA, sino la cuenta del Tesoro para ver cómo se ajusta el gasto.
Information from El Cronista. Edited by: Noticias Today.
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