A los arquitectos les gusta más dibujar que escribir. Y con una breve pero contundente declaración han cerrado este jueves el Congreso Mundial de Arquitectos que durante cuatro días ha reunido a 10.000 profesionales en Barcelona en decenas de debates que han sumado 30.000 asistentes.

La declaración resume bastante fielmente las cuestiones que se han puesto sobre la mesa: La necesidad de ser honestos en un futuro que pinta fatal, de tener en cuenta la huella y costes de la construcción o de ser conscientes de que no estamos solos en el mundo. Seguir leyendo