Los orígenes del milagro Beccacece en el Perú: Del obsesivo del VHS entre combis y menús en el Boys de Sampaoli a vencer a Alemania en un MundialNéstor Lorenzo, el “arequipeño”: la historia de la camisa guinda, la estampita peruana que llevó al Mundial y el día que hizo llorar al vestuario de MelgarEl 12 de julio de 1998, el Stade de France fue el escenario de una de las fotografías más icónicas de la historia del fútbol. Zinedine Zidane levantaba la Copa del Mundo con Francia y a su lado, igual de eufórico y sonriente, Lilian Thuram celebraba a metros de un Ronaldo todavía desconcertado por la caída del último Brasil con jogo bonito.LEE: ‘Gauchos na Copa’: La emotiva historia del hijo del ‘hincha más triste’ de Brasil que continúa su legado recorriendo el Mundial en el ‘Brazucamovil’De ese día han pasado 28 años.

Y de ese Mundial, cinco campeones más. Hoy ambos son exfutbolistas de 54 años y ambos, también padecen en lados opuestos -como cuando compartían una cancha- la ansiedad de ver a sus hijos compitiendo por la Copa del Mundo.Y no son solo ellos.

Es larga la lista de los exfutbolistas mundialistas que han visto a sus herederos competir en el Mundial 2026. Con diferente suerte, algunos ya eliminados y muchos con historias que parecen sacados de un guion de Hollywood.De todas, quizá la de Zidane fue la más mediática.

Luca, su hijo, decidió defender a la selección de Argelia y en su debut, en el primer partido de grupo, le tocó nada menos que la Argentina de Lionel Messi. El desenlace era casi obvio, aunque tuvo un condimento adicional: los errores de Luca.

La televisión aprovechó el desastroso debut (fue un 3-0 con tres goles de Messi) para enfocar repetidas veces a Zidane padre, quien sufría con muecas de sorpresa, resignación e incredulidad mientras a su vástago lo hacían trisas.Lucas, que nació en Francia, decidió representar las raíces y el origen de su familia paterna en Argelia. Posiblemente empujado también por una verdad evidente: en Francia, pese al apellido, no habría tenido oportunidad de ser convocado.

Ante Austria, en el tercer partido, Lucas perdió la titularidad. Este jueves, frente a Suiza, verá desde el banco la posibilidad de avanzar a octavos de final.

Solo en una hipotética final tendrá la opción de enfrentar a la Francia de su padre, a la que hizo campeón su apellido.La historia de los Zidane es una de las más curiosas pero no la única. Aquí es necesario precisar que de los 18 padres-hijos mundialistas, 9 de ellos son hijos de mundialistas de Francia 1998, como Zidane.Thuram ya había vivido la experiencia en Qatar 2022, aunque sin final feliz.

Su hijo Marcus estuvo presente en la increíble final frente Argentina que Francia perdió en penales.En esta edición 2026, Marcus nuevamente busca el título con Francia, la revancha que probablemente encuentre contra Argentina, otra vez en la final.Giuliano Simeone (hijo del Cholo) junto con Nico Paz, ambos con Argentina viven otra de esas historias fantásticas. Los dos con padres que en Francia 98 fueron dirigidos por Pasarella.

El Cholo y Pablo Paz, compañeros entonces, hoy ven a sus hijos compartiendo el mismo camerinos en una Copa del Mundo. Y con posibilidades de ser campeones.Giovanni Reyna, de Estados Unidos, ya clasificado a octavos de final, es otra de las historias con final camino a ser feliz.

Su padre, Claudio Reyna, fue el gran referente de la primera generación moderna de Estados Unidos. Disputó cuatro Mundiales (1994, 1998, 2002 y 2006), fue capitán de la selección y abrió el camino para que los futbolistas estadounidenses llegaran a las grandes ligas europeas.

En Francia 1998 fue uno de los pocos jugadores rescatables de una selección que perdió sus tres partidos y quedó última del torneo.Giovanni era elegible para representar a Inglaterra (por nacimiento), Portugal (por ascendencia) y Argentina (por su abuelo paterno); pero siempre quiso seguir el ejemplo de su padre. Hoy avanza a paso firme buscando hacer historia.Kristian Thorstvedt se alista para buscar su pase a cuartos ante Brasil.

Su padre, Erik Thorstvedt, fue uno de los mejores arqueros de la historia de Noruega, Kristian en cambio eligió ser mediocampista y aunque ha sido suplente toda la Copa, espera su turno para tentar la gloria. Otra historia curiosa es la de Angus Gunn, arquero como su padre.

Con Escocia no pudo avanzar de fase de grupo y se llevó de recuerdo una goleada por parte de Brasil en su último partido. Eso sí, superó la marca de su padre, Bryan Gunn, quien integró la selección de Escocia en el Mundial de Francia 1998, aunque acudió como suplente y no llegó a disputar minutos.Joseph Elanga llegó al Mundial de Francia 98 defendiendo los colores de Camerún; veintiocho años después, Anthony disputó el Mundial 2026 con la camiseta amarilla de Suecia.

El apellido es el mismo, pero la bandera cambió. Es uno de los pocos casos de esta generación en los que el legado familiar sobrevivió al cambio de país, de estilo de juego y hasta de continente.Recientemente, a Anthony le tocó sucumbir ante la Francia de Mbappé y le expresó adiós al Mundial, aunque se dio el lujo de anotar dos goles.

Finalmente, está la historia de Justin Kluivert, probablemente, la que mejor representa el peso de un apellido. Durante toda su carrera ha convivido con una comparación inevitable: ser el hijo de Patrick Kluivert, uno de los delanteros más brillantes que tuvo Países Bajos en los años noventa y figura del Mundial de Francia 1998.Al hijo le tocó caer ante Marruecos en penales, en una tanda en la que falló uno de los tiros desde los 12 pasos y que de inmediato en redes hizo recordar al penal que su padre falló en la semifinal de la Euro 2000.

¿Lo curioso? Ambos fallaron un penal el mismo día, con 26 años de diferencia.

Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de DT El Comercio (@dtelcomercio) Los otros hijos mundialistasLa lista tiene reservados nueve apellidos más que no tienen relación con Francia 98. De esa lista el nombre que salta de inmediato es Erling Haaland.

Su padre, Alf-Inge Haaland, disputó el Mundial de Estados Unidos 1994 con Noruega. Aquel equipo vivió una de las eliminaciones más insólitas de la historia: terminó con los mismos cuatro puntos que México, Italia e Irlanda en un grupo donde las cuatro selecciones igualaron en unidades.

Noruega quedó última únicamente por diferencia de goles, pese a haber derrotado a México en la última jornada.Recientemente ante Costa de Marfil, su padre fue enfocado por la TV en plena celebración luego que Erling anotara el definitivo 2-1. Alf-Inge Haaland abrió la puerta de los Mundiales para la Noruega moderna en 1994; tres décadas después, fue Erling quien la volvió a abrir para una nueva generación.

Pocas familias pueden decir que padre e hijo marcaron el inicio y el renacimiento de una misma selección en la máxima cita del fútbol.Más allá de los nueve hijos de protagonistas de Francia 98 y del caso especial de Erling Haaland —cuyo padre, Alf-Inge, disputó el Mundial de Estados Unidos 1994—, aparece en lista otros futbolistas que también heredaron el legado mundialista de sus familias: Francisco Conceição, hijo de Sérgio Conceição (Corea-Japón 2002 y Alemania 2006); Alexander Sørloth, hijo de Gøran Sørloth (Italia 1990); Damián Bobadilla, hijo de Aldo Bobadilla (Alemania 2006); Mamadou Sarr, hijo de Pape Sarr (Corea-Japón 2002) y Lee Tae-seok, hijo de Lee Eul-yong (Corea-Japón 2002). Todos con más historias por contar.