LA BANDA.— En una época dominada por los singles y las reproducciones fragmentadas, Mëdula redobla la apuesta por el formato álbum. La banda santafesina presenta “Nada de magias”, su tercer trabajo de estudio, compuesto por siete canciones que dialogan entre sí y construyen un recorrido sonoro y conceptual pensado para ser escuchado de manera completa.

Con dos décadas de trayectoria en la escena rockera local y nacional, el grupo entrega una obra que combina potencia, melodía y diversidad estilística, manteniendo la esencia que lo caracteriza mientras explora nuevos matices musicales. Preguntas, identidad y resistencia Las canciones de “Nada de magias” abordan temas vinculados a la identidad, la decisión de seguir siendo uno mismo, la rebeldía de cuestionar las certezas establecidas y la persistencia de las luchas colectivas en tiempos donde parecen abundar las respuestas fáciles.

El álbum plantea una pregunta central que atraviesa todo el recorrido: “¿Quién sos cuando ya no hay respuestas mágicas?”. A partir de ese interrogante, Mëdula construye un universo lírico que invita a la reflexión sin perder la fuerza y la energía propias del rock. “Hacer canciones nuevas estuvo ligada directamente a nuestra forma de vivir la música y esa forma es el sentido creativo.

Es divertido hacer covers pero nos mueve otra cosa. Las canciones fueron apareciendo a veces desde una letra, otras desde una melodía, pero siempre abiertas a la transformación colectiva.

Cada integrante aporta una mirada, un arreglo, un clima o una forma distinta de entender la canción. Y eso hace que crezcan”, afirma Leandro “Chapa” Costantini (voz y guitarra).

Siempre Mëdula se permitió ser ecléctica. Nunca nos interesó quedar encerrados en un único sonido.

Nos gusta la potencia del rock, pero también los climas, los matices y los cambios de paisaje entre una canción y otra. En “Nada de magias” esa búsqueda se profundizó.

Queríamos que cada canción tuviera una identidad propia, pero también que todas dialogaran entre sí. Hay una sensación de encanto cuando una canción se encuentra, pero en la búsqueda no hay nada de azar”.

Nuevos integrantes, nuevas sonoridades Una de las novedades de esta etapa es la incorporación de Javier “Mono” Farelli, histórico baterista de la banda santafesina La Cruda (por el puesto pasaron anteriormente Guido Grazzini y Diego Canastrelli), y de Pablo Cabrera en teclados y coros. Ambos aportan nuevas texturas y consolidan una formación que amplía las posibilidades sonoras del grupo, que se completan con los históricos Costantini, Martín Salas (guitarra) y Juan Abraham (bajo).

El resultado es un disco ecléctico y viajero, capaz de transitar distintos climas sin perder cohesión ni identidad. “La conformación de esta nueva formación inició en 2023”, cuenta Costantini. “Juntadas a zapar junto al fuego con Javier “Mono” Farelli y Pablo Cabrera. El Mono aportó la energía que ya conocemos, una batería con personalidad y una forma muy comprometida de trabajar la música y el proceso compositivo.

Y Pablo se consolidó como un músico fundamental, no solo desde los teclados y los coros, sino también desde la sensibilidad y la capacidad de pensar qué necesita cada canción en cada momento. Ambos se amalgamaron muy bien con Juan Abraham y Martín Salas, dos músicos con una presencia muy fuerte y característica dentro del sonido de Mëdula.

Pero quizás lo más importante fue lo humano. Los ensayos primero en la sala Dead Lovers y luego en una quinta de Arroyo Leyes que se transformó en un espacio de encuentro.

Había música, pero también conversación, comidas compartidas y una comunión que fue creciendo naturalmente. Y creo que ese espíritu terminó quedando grabado en el disco”.

El nuevo álbum ya se encuentra disponible en plataformas digitales y marca un nuevo capítulo en la trayectoria de una de las bandas más representativas del rock santafesino contemporáneo. Un trabajo de producción colectiva “Nada de magias” fue compuesto y grabado por Mëdula en Estudio Levrin de Santa Fe junto al productor Bruno Leurino.

La edición estuvo a cargo de Ramiro Genevois en Estudio El Pote, mientras que la mezcla y masterización se realizaron en Buenos Aires bajo la supervisión de Luciano “Tano” Farelli, reconocido por su trabajo con Arde la Sangre y Parteplaneta. Relata el cantante: “La grabación se llevó a cabo durante 2024 y 2025 junto a Bruno Leurino, en Santa Fe.

Bruno supo registrar la propuesta de la banda en esa etapa. Después vino la edición de Ramiro Genevois en Estudio El Pote.

Ambos tienen para nosotros un valor muy especial ya que han sido participes totales de los primeros dos discos, “Vital” y “Siempre naciendo”. Y finalmente este 2026 apareció Luciano “Tano” Farelli, que ademas del músico que ya sabemos que es, ha hecho muy buenas producciones con grandes artistas.

El Tano entendió desde el primer momento qué buscábamos: un disco potente, con climas, con matices y con una identidad sonora clara. Su trabajo en la mezcla y la masterización terminó de armar el