Caracas se tiñó de rojo luego de los sismos de 7,2 y 7,5 que dejaron 1.900 muertos. Aunque el cielo impactó a testigos, expertos aclaran que fue un "candilazo", un fenómeno óptico natural ajeno al desastre.

La NASA estima 50.000 edificios dañados mientras continúan los rescates en una Venezuela golpeada por la peor tragedia reciente bajo el mando de Delcy Rodríguez.