Aranceles "más modernos": cómo es la propuesta de Argentina para abrir el Mercosur y acelerar acuerdos globales

El canciller Pablo Quirno participó de la cumbre del Mercosur en representación del presidente Javier Milei y, en línea con las directrices de la gestión libertaria, hizo una fuerte defensa de la apertura comercial, la revisión del arancel externo común y una mayor flexibilidad para que los países del bloque puedan avanzar en negociaciones internacionales.El titular del Ministerios de Relaciones Exteriores y Culto, participó en reemplazo de Milei, quien permanece en Buenos Aires abocado a la reorganización del Gabinete luego de la salida de Manuel Adorni. En un contexto interno marcado por las denuncias de corrupción, el Gobierno decidió utilizar el foro regional para ratificar uno de los pilares de su política exterior: la necesidad de transformar al MERCOSUR en una plataforma más competitiva, abierta y conectada con los grandes flujos del comercio global.Ante presidentes y representantes de los países socios, Quirno remarcó que el bloque debe recuperar “el sentido económico que le dio nacimiento” y adaptarse a las exigencias de un mundo en el que cambiaron las cadenas de valor, aumentó la competencia internacional y se aceleró la firma de acuerdos comerciales entre regiones.“El mundo cambió.
Las cadenas de valor evolucionaron. La competencia internacional se complejizó”, aseveró el canciller, al advertir que el MERCOSUR necesita una “evaluación profunda y honesta” de sus resultados después de 35 años de existencia.Escoltado por Pablo Lavigne, secretario de coordinación productiva del Ministerio de Economía y Fernando Brun, secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Quirno valoró la firma del acuerdo MERCOSUR - Unión Europea, durante la presidencia pro témpore de Paraguay.
En ese sentido, felicitó al presidente Santiago Peña por la gestión del semestre y destacó que ese entendimiento, demorado durante años entre negociaciones inconclusas y postergaciones, pudo finalmente avanzar por decisión política.“Creemos en una economía abierta, en la capacidad de nuestros sectores productivos y en la libertad de comerciar con el mundo”, indicó al destacar que la Argentina fue el primer país del bloque en completar su proceso interno para la aprobación del acuerdo. Arancel modernoSin embargo, el canciller aclaró que el entendimiento con la Unión Europea no agota la agenda argentina para el MERCOSUR.
Por el contrario, lo presentó como el punto de partida de una discusión más amplia sobre el funcionamiento económico del bloque.Durante su intervención, Quirno cuestionó con dureza el proteccionismo regional. Remarcó que durante demasiado tiempo se defendió la idea de que los aranceles altos protegían el empleo, la industria y la prosperidad nacional, pero afirmó que la experiencia demostró lo contrario.“La realidad se encargó de desmentir esa premisa una y otra vez: menos competencia, menos productividad, menos inversión, menos innovación, precios más altos para los consumidores y salarios más bajos.
En síntesis: más pobreza”, planteó.El funcionario también vinculó esa crítica con la experiencia argentina. Aseveró que el país fue durante décadas “un caso testigo” de las consecuencias de cerrar la economía, multiplicar regulaciones y sostener privilegios sectoriales con el bolsillo de los ciudadanos.En ese marco, reclamó una revisión del arancel externo común, al considerar que un bloque que pretende competir en el siglo XXI no puede mantener estructuras que encarecen insumos, aíslan a la región de la tecnología y obligan a las empresas a producir con costos superiores a los de sus competidores internacionales.“Un arancel moderno debe ser simple, competitivo y compatible con una agenda real de apertura”, expresó.Más flexibilidad, más competenciaOtro eje del discurso fue la necesidad de mayor flexibilidad dentro del MERCOSUR.
Quirno remarcó que la lentitud del bloque para cerrar acuerdos comerciales contrasta con la estrategia de otros países de la región, como Chile, que —según indicó— cuenta con acuerdos con economías que representan cerca del 88% del PIB mundial, mientras que el Mercosur apenas alcanza el 20%.“La pregunta ya no es por qué otros avanzaron más rápido. La pregunta es cuánto tiempo estamos dispuestos a seguir perdiendo”, advirtió.El canciller defendió así la posibilidad de que los países socios tengan mayor margen de acción cuando el bloque no logra avanzar al mismo ritmo. “La flexibilidad no debe ser percibida como una amenaza.
Constituye parte de la solución”, aseveró.En línea con esa posición, Quirno valoró las negociaciones abiertas con Canadá, Vietnam, India, Japón, Emiratos Árabes Unidos y El Salvador, países que —según expresó— tendrán un rol relevante en el crecimiento, la inversión y la innovación de las próximas décadas.El funcionario también vinculó esta agenda con la solicitud formal de la Argentina para adherir al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, conocido como CPTPP. Según planteó, la decisión expresa la voluntad del país de dejar atrás un papel secundario en los procesos que están redefiniendo el comercio internacional.“Nuestra vocación de apertura no se agota en el acuerdo con la Unión Europea.
Ese acuerdo confirma un rumbo y abre una etapa que debe ser mucho más ambiciosa”, remarcó.De cara a la próxima presidencia pro témpore de Uruguay, Quirno pidió que el bloque avance con decisiones concretas orientadas a la apertura, la competitividad y la modernización. “El mundo no se detiene y nuestra región tampoco puede hacerlo”, aseveró.
Information from El Cronista. Edited by: Noticias Today.
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