El director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, advirtió que el fentanilo representa una amenaza sin precedentes y indicó directamente al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como la principal prioridad de la agencia antidroga. Cole añadió que existe una expectativa social clara para enfrentar la crisis de opioides: “El pueblo estadounidense espera y merece que la DEA elimine esta amenaza, y eso es exactamente lo que estamos haciendo”.

El director de la DEA subrayó que esta sustancia ha tenido un fuerte impacto social en Estados Unidos, al provocar la desintegración de familias, la devastación de comunidades y un desafío constante para las fuerzas de seguridad en todos los niveles. En los últimos años, Donald Trump ha intensificado su discurso contra los cárteles mexicanos, colocándolos en el centro de su estrategia de seguridad nacional.

El presidente estadounidense ha advertido en múltiples ocasiones que, si México no combate eficazmente al narcotráfico, su gobierno tomará acciones unilaterales para frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos. En distintos momentos, el mandatario ha señalado que los esfuerzos mexicanos son insuficientes y ha planteado la posibilidad de que fuerzas estadounidenses actúen más allá de la frontera.

En 2025, firmó una nueva estrategia nacional contra el terrorismo que incluyó a los cárteles como prioridad hemisférica. El documento, presentado por su asesor Sebastian Gorka, planteó la necesidad de “neutralizar” las operaciones criminales hasta que fueran incapaces de introducir drogas, armas o víctimas de trata en territorio estadounidense.

México ha rechazado cualquier insinuación de intervención directa en su territorio, defendiendo su soberanía y señalando que la cooperación debe darse en términos de respeto mutuo. No obstante, la presión estadounidense ha obligado a reforzar operativos internos y a mantener un diálogo constante sobre seguridad fronteriza.

Trump ha vinculado la lucha contra los cárteles con otros temas estratégicos, como el comercio y la migración. En varias ocasiones ha advertido que el combate insuficiente al narcotráfico podría tener consecuencias en acuerdos bilaterales, incluyendo el T-MEC.

Esta postura ha colocado al narcotráfico como uno de los ejes principales de su política hacia México, con implicaciones económicas y diplomáticas más allá del ámbito de la seguridad.