¿Qué tipos de alacranes hay en la CDMX y cómo identificar a uno peligroso?

Los alacranes en CDMX rompen el mito de que el asfalto está libre de fauna ponzoñosa mientras el calor del verano y las lluvias saturan sus refugios naturales. El crujido de una loseta o el calzado guardado pueden esconder un encuentro inesperado con estos antiguos sobrevivientes.
De acuerdo con datos del Instituto de Biología de la UNAM y registros actualizados de la plataforma iNaturalist, en la Ciudad de México habitan principalmente especies endémicas y adaptadas que, aunque en su mayoría no son mortales, representan un riesgo latente de salud pública. Los tipos de alacranes en CDMX se dividen principalmente en dos géneros bien documentados por los científicos: Vaejovis y Centruroides.
El primero es el habitante nativo más común, mientras que el segundo suele ser introducido por transporte de mercancías. La especie más extendida en el Valle de México es el Vaejovis mexicanus, un arácnido de coloración oscura, casi negra o café marrón, con pinzas robustas y un aguijón grueso.
Su veneno tiene una toxicidad baja para los humanos, provocando únicamente dolor local e inflamación. Por otro lado, los del género Centruroides (conocidos como alacranes güeros) poseen un cuerpo esbelto, color amarillo claro, pinzas delgadas y un doble aguijón (un apéndice antes de la punta).
Estos son considerados de importancia médica debido a la alta potencia de sus toxinas. Las zonas montañosas y las demarcaciones con suelo de conservación o roca volcánica registran la mayor incidencia de estos arácnidos debido a las condiciones óptimas para sus madrigueras.
Álvaro Obregón, Tlalpan, Xochimilco y Milpa Alta encabezan las listas de avistamientos reportados por las autoridades sanitarias locales este año. Las grietas en las paredes de piedra y la acumulación de hojarasca facilitan que se establezcan colonias estables cerca de los hogares.
Coyoacán, especialmente en las inmediaciones de Ciudad Universitaria y el Pedregal, es otra zona de atención prioritaria. El crecimiento urbano sobre el ecosistema de matorral xerófilo (vegetación de zonas secas y semicálidas) mantiene el contacto constante entre humanos y fauna silvestre.
Si te pica un alacrán, debes mantener la calma, lavar la zona afectada con agua y jabón neutro de forma inmediata y acudir al centro de salud más cercano. Evita realizar incisiones sobre la picadura, no intentes succionar el veneno con la boca ni apliques hielo directo, ya que estas prácticas caseras aceleran la necrosis (muerte del tejido celular) o aumentan el riesgo de una infección secundaria.
El personal médico evaluará los síntomas para determinar si se requiere la aplicación del faboterápico (antídoto purificado de nueva generación contra el veneno). Monitorear la respiración y el ritmo cardíaco durante las primeras dos horas resulta crucial para prevenir complicaciones.
El envenenamiento por un ejemplar altamente tóxico se manifiesta de forma sistémica y requiere atención de terapia intensiva si no se interviene rápidamente. Los síntomas leves incluyen dolor intenso en el sitio de la picadura, adormecimiento local y enrojecimiento leve.
Estos efectos suelen desaparecer en pocas horas con analgésicos comunes bajo estricta supervisión médica. Los signos de alarma grave abarcan la sensación de un cuerpo extraño en la garganta, salivación excesiva, dificultad para respirar, movimientos oculares rápidos y contracciones musculares involuntarias.
Ante cualquiera de estas manifestaciones, acude de inmediato a un hospital de emergencias. Ante la sospecha de una picadura de alacrán, es indispensable acudir de inmediato a una valoración médica profesional o llamar a los servicios de emergencia de la CDMX (911).
Information from Excélsior (México). Edited by: Noticias Today.
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