RÍO GALLEGOS.— La etapa final del juicio por el hundimiento del submarino ARA San Juan sumó este jueves un nuevo capítulo cargado de tensión jurídica y fuertes cuestionamientos a la acusación. En una audiencia seguida con atención por familiares de las víctimas, querellantes y defensores, el abogado Juan Pablo Vigliero presentó los alegatos en defensa del capitán de navío destituido Claudio Villamide y solicitó su absolución, asimismo de plantear la nulidad de la acusación formulada por la fiscalía.

La anteúltima jornada de una cobertura especial llevada adelante por La Opinión Austral desde principios de marzo, se desarrolló en el Tribunal Oral Federal de Río Gallegos y marcó el cierre de la participación de la defensa particular de Villamide, uno de los cuatro imputados por el hundimiento ocurrido el 15 de noviembre de 2017, tragedia que provocó la muerte de los 44 tripulantes de la nave. Juan Pablo Vigliero reflexionando antes de dar su alegato ante el tribunal.

Adelante y de espaldas, Claudio Villamide sentándose. FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL Pasados unos minutos de las 9 de la mañana, Vigliero, quien tenía a su cliente a la derecha y a la izquierda a su colega Magalí Crespo, tomó la palabra y inició una exposición centrada en un concepto que atravesó todo su alegato: la necesidad de contar con certezas absolutas para arribar a una condena penal.

Según remarcó, el proceso judicial no logró despejar las dudas esenciales sobre lo ocurrido en las profundidades del Atlántico Sur y, por lo tanto, resulta imposible atribuir responsabilidades penales con el grado de certeza que exige la ley. “Debe haber certezas y debe haber certeza absoluta. Sin esto no se puede condenar”, expresó ante el tribunal y remarcó que, a lo largo del debate oral, la prueba producida terminó favoreciendo la posición de su asistido.

En ese sentido, aseveró que la investigación nunca logró establecer con precisión las causas del hundimiento. Mario Gabriel Reynaldi, escuchando atentamente a Juan Pablo Vigliero.

FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL “En este proceso es abrumadora la prueba que favorece y reconfirma lo que venimos diciendo desde hace años. Tenemos que defendernos de un estrago cuando no sabemos qué pasó”, afirmó.

A medida que avanzaba su exposición, el abogado reconoció la magnitud humana de la tragedia que conmocionó al país, pero advirtió que el dolor de las familias no puede reemplazar la necesidad de pruebas concretas en una causa penal. “Estamos ante una tragedia y no toda tragedia tiene explicación en el derecho penal”, remarcó y agregó: “Las familias deben ser compensadas, los tripulantes fallecidos deben ser reconocidos y recordados, pero esto no quiere decir que ante la tragedia se pueda condenar a inocentes”. Uno de los momentos centrales de su alegato estuvo relacionado con el pedido de nulidad de la acusación fiscal.

Para Vigliero, el Ministerio Público Fiscal no logró determinar con precisión cuáles habrían sido las conductas omisivas atribuidas a Villamide ni de qué manera esas supuestas omisiones habrían influido en el desenlace fatal. Hector Alonso y Hugo Correa durante el alegato de Vigliero.

FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL A su entender, la acusación presenta un defecto insalvable porque tampoco existe una certeza técnica respecto de cómo tuvo lugar el hundimiento. “Se pretende acusar cuando no se sabe cuáles son las omisiones de deberes que hizo Claudio Villamide y cuando tampoco se sabe cómo sucedió el estrago”, planteó. Durante su exposición repasó diversos testimonios brindados por integrantes de la Armada Argentina durante las audiencias.

Según destacó, múltiples testigos coincidieron en señalar que el submarino se encontraba operativo al momento de zarpar y que la tripulación poseía el nivel de entrenamiento adecuado para cumplir la misión encomendada. En esa línea, aseveró que no existe controversia sobre el estado de alistamiento de la nave. “No hay controversia en lo sucedido porque el submarino estaba alistado e idóneo para cumplir la misión”, indicó.

Para reforzar ese argumento, el defensor insistió en que Villamide cumplió cada una de las obligaciones que le imponían los reglamentos navales vigentes. “Villamide cumplió todos y cada uno de los deberes asignados. Todo lo que hizo fue seguir el reglamento de la Armada”, remarcó.

Otro de los aspectos abordados fue el incidente ocurrido meses antes de la tragedia, relacionado con el ingreso de agua al sistema de baterías y la conocida válvula E19, uno de los elementos más discutidos durante el juicio. Vigliero aseveró que la válvula se encontraba correctamente ubicada y remarcó que el submarino podía navegar en circuito dividido, condición que -según la defensa- no impedía el cumplimiento de la misión.

Asimismo, recordó que la decisión final sobre la aptitud de la nave para navegar correspondía al comandante a bordo. “Está probado que el comandante era quien decidía si zarpaban o no”, expresó. Gastón Morrillo hablando con Luis López Mazzeo.

FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL La defensa también dedicó parte de su alegato a los sistemas de detección y monitoreo existentes en el submarino. En ese marco, hizo referencia a los equipos Ecare y Dräger, explicando que ambos estaban destinados a advertir cualquier anomalía vinculada con la atmósfera interior o posibles riesgos técnicos durante la navegación.

Uno de los pasajes más llamativos de la exposición estuvo vinculado a las hipótesis sobre las causas finales del hundimiento. El abogado remarcó que, a casi nueve años de la tragedia, aún no existe una explicación definitiva. “No se sabe lo que sucedió.

Puede ser que la tripulación hubiese muerto por bajar más de lo permitido o que murieran y luego perdieran plano”, remarcó. Frente a ese escenario de incertidumbre, recordó que el último reporte enviado por la nave describía una situación controlada por parte de la tripulación.

Según explicó, el informe detallaba el ingreso de agua de mar y el principio de incendio en el tanque de baterías número 3, pero también reflejaba que la situación se encontraba bajo supervisión de los submarinistas. “Nadie baja si no sabe que puede subir”, expresó. A Claudio Villamide se lo vio acongojado durante algunos tramos de la audiencia.

FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL En otro tramo de su alegato, volvió a referirse a la válvula E19 y remarcó que dicho componente estaba fuera de la órbita funcional del Comando de la Fuerza de Submarinos, dependencia que encabezaba Villamide. Con esa argumentación buscó reforzar la idea de que muchas de las cuestiones técnicas señaladas durante el debate excedían las responsabilidades concretas de su defendido.

Ya en el cierre de su exposición, Vigliero retomó el planteo central de toda la defensa: la inexistencia de pruebas suficientes para sostener una condena. “Los alegatos de la fiscalía son inválidos porque no hay pruebas suficientes de omisión de deberes”, aseveró y concluyó con una frase que sintetizó el pedido formulado ante el tribunal: “Tenemos pruebas que eximen de toda culpa y cargo a Villamide. Todo lo que hizo fue seguir el reglamento de la Armada, por lo que solicito la absolución”.

Luego de finalizar la audiencia, los jueces dispusieron un cuarto intermedio hasta el próximo 6 de julio, fecha en la que se escucharán los alegatos de la defensa oficial de los otros tres imputados: Luis Enrique López Mazzeo, Héctor Aníbal Alonso y Hugo Miguel Correa.