Empresas vinculadas al desarrollo de inteligencia artificial (IA) están comprando libros antiguos descatalogados para escanearlos, introducirlos en sus bases de datos y, en muchos casos, destruir después los ejemplares físicos. Hay quien lo considera una simple consecuencia del progreso.

Otros creemos que esa destrucción del libro físico es una enorme pérdida. No queremos que desaparezcan los papeles que explican historias.Seguir leyendo...