La sucesión ininterrumpida de acontecimientos históricos, el aluvión de noticias políticas y de episodios terribles y esperanzadores; el ritmo frenético de experiencias y de amigos que llegan y desaparecen en la vida de cada uno de nosotros nos confunden y alejan de las grandes preguntas y aspiraciones humanas. Preguntas que cambian de forma, pero que en el fondo permanecen intactas y profundamente arraigadas en nuestro ser.

Porque somos, al mismo tiempo, miedo y esperanza. Soledad y responsabilidad compartida.

Munch y Gaudí.Seguir leyendo...