El legado arquitectónico de Obama

Más allá de la política que fueron capaces de propiciar, o no, durante su mandato, algunos presidentes norteamericanos dejan un legado arquitectónico: un edificio. Cuando ese inmueble se construye mientras están vivos, el proyecto suele representar la imagen que ellos mismos tienen de su mandato.
O de lo que hubieran querido conseguir. Así, hayan ayudado o no a fomentar la lectura, casi todos (Franklin D.
Roosevelt en Hyde Park, Nueva York o Ronald Reagan en Simi Valley, California) eligen dejar una biblioteca que lleva su nombre. Con todo, algunos consiguen ir más allá.
Y envían también un mensaje de futuro con la arquitectura de dicho edificio. Fue el caso de la administración Kennedy que, frente a la Biblioteca de Reagan —estilo Misión y con más visitantes para ver el avión presidencial Air Force One que lectores—, o frente a la que Roosevelt tiene con estilo colonial, optó por encargarle el Centro Kennedy de Boston al arquitecto que cambiaría la faz del Louvre y que ya había construido el rascacielos más alto de Boston: I.M.
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Information from El País. Edited by: Noticias Today.
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