Pensiones para el país que somos

México enfrenta un gran desafío en materia de pensiones. Aunque ha fortalecido su sistema de ahorro para el retiro, millones de personas llegan a la vejez sin un patrimonio suficiente.
Hoy apenas cuatro de cada 10 adultos tienen una cuenta de ahorro para el retiro y, de ellos, menos de uno de cada diez realiza aportaciones voluntarias.Durante años, la discusión se ha centrado en mejorar las afores, aumentar los rendimientos o ampliar la cobertura, pero quizá la pregunta correcta es otra: ¿estamos diseñando el sistema para la realidad que vivimos los mexicanos?La forma de trabajar, generar ingresos y construir una familia ha cambiado. Si queremos pensiones para el país que somos y no para el que fuimos, vale la pena poner tres reflexiones sobre la mesa.Diseñar alrededor del ingreso, no del empleoHoy 55 por ciento de los mexicanos trabaja en la informalidad.
Si el ahorro para el retiro depende principalmente de un empleo formal, con dificultad lograremos una cobertura universal.Aprovechemos la digitalización. Cualquier ingreso electrónico —desde honorarios hasta apoyos gubernamentales— puede convertirse en una oportunidad de ahorro automático y ayudar a construir patrimonio desde edades tempranas.Visibilizar la economía de los cuidadosLas mujeres enfrentan una desventaja estructural.
Sólo tres de cada diez tienen una cuenta de ahorro para el retiro y, en promedio, acumulan menos recursos que los hombres, pero su esperanza de vida es mayor.Parte de esta brecha se explica por interrupciones laborales ligadas a la maternidad y al cuidado de hijos o familiares. Estas tareas generan valor económico.
Según el Inegi, el trabajo no remunerado en los hogares equivale a casi una cuarta parte del PIB nacional. Si se reconociera, con límites claros, ciertos periodos de cuidado en la cotización se podría reducir la brecha en pensiones.Aprovechar la economía conductualSabemos que debemos ahorrar para el retiro, pero el presente suele ganarle al futuro.
Aquí la economía conductual ofrece herramientas valiosas. Una de ellas consiste en permitir que las personas comprometan parte de futuros aumentos salariales o ingresos extraordinarios al ahorro para el retiro.
Cuando el incremento llega, el ahorro se ejecuta automáticamente. Se trata de facilitar.México ya construyó gran parte de la infraestructura previsional y digital necesaria.
El siguiente paso es lograr un comportamiento masivo de ahorro.Diseñar alrededor del ingreso, reconocer el valor económico de los cuidados y aprovechar la economía conductual podrían ayudar a construir pensiones más incluyentes y acordes con la realidad del país. Porque el reto ya no es crear más instrumentos, sino construir un sistema que entienda cómo viven, trabajan y toman decisiones los mexicanos.
Information from Milenio (México). Edited by: Noticias Today.
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