SANTA FE.— El martes 23 de junio a las 10, en la explanada de la Escuela Normal Superior N°32 “Gral. José de San Martín”, se realizará la celebración del 120° aniversario de la institución.

En ese marco, se interpretará la “Marcha del Normalista” del compositor santafesino Virtú Leopoldo del Corazón de Jesús Maragno, con letra de su compañera Hebe Frutos Melano. La misma fue creada en su tiempo como alumnos de “el Normal”, al tiempo que Virtú se formaba en el Liceo Municipal “Antonio Fuentes de Arco”. “Mi abuelo vino de Matera, que entonces era un lugar muy pobre: la llamaban ‘la vergüenza de Italia’.

Acá encontró terreno fértil para comenzar de nuevo, y conoció a mi abuela, que en la familia decimos que tenía sangre indígena. Así nacieron Virtú y Francisco, los dos varones que se dedicaron a la música, y mis tías Apolonia y Conce”, cuenta la mezzosoprano Andrea Maragno, una de las hijas del compositor, situando la prehistoria de esa aventura normalista.

Terminada la escuela y el Liceo, Maragno 1947 se trasladó a Buenos Aires para tomar clases de composición con Luis Gianneo y de piano con Antonio de Raco (patriarca del linaje De Raco-Westerkamp-Tiempo-Lechner-Binder) y Vicente Scaramuzza (el maestro de todos los próceres: de Martha Argerich a Horacio Salgán, de Bruno Gelber a Osvaldo Pugliese, de Mauricio Kagel a Atilio Stampone). En 1959 obtuvo una beca para estudiar composición con Godofredo Petrassi en la Academia Santa Cecilia de Roma y de dirección coral con Franco Capuana, lo que lo acercó al Instituto de la Fonología de la RAI.

En el medio de esa carrera se hizo tiempo para fundar junto a su hermano Francisco una agrupación coral que en 1961 y de la mano de este último renacería como el Coro Polifónico Provincial de Santa Fe (otra de las fundadoras fue la destacada soprano Zoraida Clément, esposa de Francisco y gran maestra de canto). “Me acuerdo cuando éramos chicas, Francisco hacía los conciertos con nada: no es que tenían todo un equipo de producción. Ellos iban, ponían las sillas, ponían las partituras, se encargaban de todo”, contó Andrea. “Mucha gente ha cantado la ‘Marcha’ sin saber quién era el autor; incluso primos, que no sabían que era de su tío abuelo”, comentó al litoral la oboísta Cecilia Maragno, la otra hija de Virtú.

Su prima Priscila Testi, hoy maestra en la escuela, ha sido uno de los vínculos en este reestreno. “Supimos que los profesores grabaron la marcha de manera casera para enseñársela a los estudiantes y poder cantarla en el acto: es algo hermoso, digno de ser contado. Sería lindo que el 23 de junio la población que pueda se acerque para rendirle homenaje a una escuela que está cumpliendo 120 años, que ha hecho y hace un trabajo de proyectar cultura y de formar nuevas generaciones”, refirió la artista.

Y agregó: “Hay otro primo que también este es conocido, que forma parte de Canticuénticos y es un propulsor del grupo: Gonzalo Carmelé. Mirá como la familia sigue”.

Pero lejos de quedar como una reivindicación aislada, se suma a varias recuperaciones de la obra de este creador nacido en la capital provincial el 18 de marzo de 1928, y fallecido en Buenos Aires el 24 de febrero de 2004. Una voz alada El pasado 17 de abril, en el cuarto concierto del Ciclo de Abono del Teatro Colón, la Filarmónica de Buenos Aires (que se encuentra festejando su 80º aniversario) presentó el programa “De lo íntimo y lo heroico”.

Bajo la batuta de la indonesia Rebecca Tong como directora y con el oboísta residente Néstor Garrote como solista, se interpretó (junto a obras de Mozart y Beethoven) “Diálogos. Concierto para oboe y cuerdas”, obra de Maragno compuesta en 1994 (en versión revisada por Garrote en 2025).

Expresó Tong en la previa: “Es un placer para mí estar aquí en el Teatro Colón y trabajar con la Filarmónica (...) Tenemos ‘Diálogos’, este concierto para oboe contemporáneo, hermoso, con mucho carácter, color y elementos excéntricos con mucha influencia del folclore argentino”. La obra, en cuatro movimientos (“I- Con el viento...”, “II- Con los pájaros..., “III- Con el paisaje..., “IV- Finale) fue estrenada en septiembre de 1995 en el salón del Palacio Errazuriz (Museo de Arte Decorativo) por la Orquesta Iberoamericana de la Academia de Bellas Artes, fundada por el propio compositor.

Él mismo la dirigió, y la parte solista fue interpretada por la su hija Cecilia Maragno (egresada de la Hochschule de Sttugart) a quien dedicó la obra. “Papá era académico de número de la Academia Nacional de Bellas Artes, como lo fueron también otros santafesinos: Jorge Taverna Irigoyen, por ejemplo. Quería recuperar un montón de obras que estaban en las estanterías, propias y de otros autores, y para eso creó la Orquesta, que primero fue Argentina, después Latinoamericana y, gracias a un soporte de la SGAE (Sociedad General de Autores de España) se convirtió en Iberoamericana.

Ahí estrenamos muchas obras, no sólo suyas, sino también de Washington Castro, por ejemplo”. Sobre la dedicatoria, comenta: “Me iba a estudiar a Ale