SANTA FE.— El mercado internacional de granos atraviesa una semana marcada por señales contrapuestas. Por un lado, las perspectivas climáticas favorables en Estados Unidos apuntalan una expectativa de cosechas abundantes de maíz y soja, ejerciendo presión bajista sobre los precios.

Por otro, la reaparición de China como compradora de soja estadounidense y una demanda sostenida por aceites vegetales brindan cierto sostén al mercado. “Hoy el clima en Estados Unidos es el principal factor que mira el mercado. Las condiciones son buenas para los cultivos y eso resulta negativo para los precios, porque el USDA proyecta rindes muy elevados tanto en maíz como en soja y este escenario climático es el necesario para alcanzarlos”, afirma Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

En soja, los fundamentos de demanda mostraron señales positivas. China volvió a comprar soja estadounidense, con operaciones reportadas por 132.000 toneladas y otras 120.000 toneladas con destino no especificado, en línea con el inicio habitual de sus adquisiciones para la nueva campaña.

Clima favorable en EE.UU. y su efecto en los precios del maíz y la soja A esto se suma que Indonesia confirmó que desde el 1° de julio elevará el corte obligatorio de biodiésel al 50% (B50), lo que podría incrementar la demanda de aceite de soja. Asimismo, aunque la molienda estadounidense de mayo resultó inferior a la esperada, se ubicó un 8,3% por encima del mismo mes del año pasado, mientras que los stocks de aceite de soja cayeron a su nivel más bajo en cinco meses, por debajo de las previsiones del mercado. “La demanda está mostrando señales interesantes.

La molienda crece respecto del año pasado, las existencias de aceite bajan y aparecen compras desde China. No son elementos suficientes para cambiar completamente la tendencia, pero sí aportan soporte al mercado”, explica Romano.

En el plano local, la situación es dispar. La cosecha de soja alcanza el 97,2%, aunque persisten demoras en el sudeste bonaerense y la Cuenca del Salado por los excesos hídricos.

No obstante, el principal dato pasa por la comercialización: solo el 23% de la producción tiene precio fijado, muy por debajo del promedio histórico y 24 puntos porcentuales menos que hace un año. Incluso sumando operaciones “a fijar”, la originación alcanza apenas el 38% de la producción. “Los productores argentinos frenaron fuertemente las ventas luego de la baja de precios.

El margen de molienda es atractivo, pero las necesidades financieras y las expectativas del mercado hacen que todavía no se traslade plenamente esa capacidad de pago”, sostiene Romano. En maíz, el panorama internacional también está condicionado por las excelentes perspectivas productivas estadounidenses.

El 68% de los cultivos se encuentra en condición buena a excelente, mientras continúan registrándose compras por parte de Taiwán y posiblemente de China, favorecidas por la baja de precios. Asimismo, Vietnam completó la implementación obligatoria del corte E10 en combustibles, fortaleciendo la demanda vinculada al etanol.

No obstante, en Argentina la cosecha avanza con lentitud. Solo se recolectó el 48% del área, afectada por lluvias y elevados niveles de humedad, especialmente en Buenos Aires.

A esto se suma un marcado freno en las ventas: los negocios a precio cayeron a 363.000 toneladas en la última semana analizada, muy por debajo de los niveles habituales. “Hay una situación puntual de estrechez porque llegan menos camiones de los esperados y la comercialización perdió dinamismo. Esa combinación sostiene los precios en el mercado local a pesar del contexto internacional más pesado”, señala Romano.

Fortalecimiento del dólar y expectativas de El Niño en el panorama financiero En trigo, el ingreso de la cosecha del hemisferio norte continúa presionando las cotizaciones. Estados Unidos ya cosechó el 25% del trigo de invierno, mientras que en Europa las altas temperaturas no generan, por ahora, impactos significativos debido al avanzado estado de los cultivos.

Los precios bajos estimularon nuevas compras internacionales, entre ellas 800.000 toneladas adquiridas por Argelia y 120.000 toneladas por Corea del Sur. En Argentina, la siembra ya cubre cerca del 58% del área prevista, con importantes avances en el norte del país y algunas demoras en regiones del sur por exceso de humedad.

Al mismo tiempo, la fuerte caída del precio internacional de la urea —desde alrededor de 950 hasta entre 650 y 700 dólares por tonelada— abre la posibilidad de que muchos productores refuercen la fertilización, aunque los márgenes económicos continúan siendo ajustados. “Habrá que seguir muy de cerca la evolución climática en el hemisferio norte y, más adelante, la definición de los rindes del hemisferio sur. Si finalmente se consolida un evento El Niño, podría ser una noticia favorable para la producción argentina, aunque el contexto global sigue mostrando abundantes existencias de granos que limitan las sub