De convento a refugio de lujo: la isla secreta de los Swarovski en Venecia sale a la venta

A unos 30 minutos en barco de la Venecia más turística, hay una isla que pocos conocen. Santa Cristina se encuentra en la laguna norte, rodeada de agua, naturaleza y silencio.
Durante décadas fue el refugio privado de la familia detrás de la firma de cristales Swarovski. Ahora, esa exclusiva propiedad salió a la venta por 24 millones de euros, equivalentes a unos 28 millones de dólares.La isla está ubicada en la laguna de Venecia, en Italia, dentro de un paisaje declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Se encuentra en el sector noreste de la laguna, entre el Adriático, los Dolomitas y la ciudad de Venecia. El aviso de Venice Sotheby’s Internacional Realty la presenta como una propiedad privada de 29,4 hectáreas, en una zona reconocida por su valor natural.
Según la inmobiliaria, Santa Cristina sale al mercado por primera vez en más de 45 años.El lugar perteneció al empresario austríaco Gernot Langes-Swarovski, bisnieto de Daniel Swarovski, fundador de la compañía de cristales que lleva su apellido. Langes-Swarovski compró la isla en 1986 y la convirtió en un refugio familiar.
Luego de su muerte, en 2021, a los 77 años, Santa Cristina quedó bajo administración de un trust familiar, que ahora busca un nuevo dueño para la propiedad.La casaSanta Cristina reúne una villa principal de nueve dormitorios y nueve baños, piscina, una casa de campo independiente, capilla, depósitos, cobertizo para botes, cinco embarcaciones, muelles y amarres propios en la laguna, con espacio para recibir hasta cinco embarcaciones. También cuenta con una zona de aterrizaje para helicóptero, viñedo privado, huerto, olivar, jardines y un centro tecnológico de reciente instalación para monitorear y gestionar el agua, el riego y la energía.La casa principal, conocida como Villa Ammiana, tiene grandes salones, una cocina profesional equipada para preparar comidas de alto nivel, comedor para quince personas y una altana, la clásica terraza veneciana construida sobre la azotea.En la isla crecen uvas merlot, chardonnay y cabernet; hay árboles frutales, huerta, colmenas y criaderos tradicionales de peces.
En días despejados, desde la terraza se pueden ver los Dolomitas. También se distinguen las torres de Torcello, Burano y Mazzorbo, otras islas de la laguna.
Para recorrer el perímetro de Santa Cristina a pie alcanza, aproximadamente, media hora.Antes del lujoLa historia de Santa Cristina empezó mucho antes de los Swarovski. El primer asentamiento en la isla se remonta al siglo V, cuando formaba parte del archipiélago de Ammiana, un conjunto de “islas jardín” con iglesias, monasterios y conventos.
Antes de llamarse Santa Cristina, la isla estuvo asociada a un monasterio benedictino dedicado a San Marco. En 1325 llegaron allí reliquias de Santa Cristina de Tiro, trasladadas desde Constantinopla, y desde entonces el lugar adoptó el nombre con el que se lo conoce hasta hoy.
Pero la vida monástica no sobrevivió al deterioro de la laguna. En el siglo XIV, los edificios necesitaban reparaciones y las monjas intentaron mudarse a Murano.
Casi un siglo después, en 1432, la última religiosa, Filippa Condulmer, recibió permiso para abandonar la isla y trasladarse a Torcello. Lo que había sido un pequeño centro de oración quedó, poco a poco, a merced del agua, el barro y el abandono.Aunque la restauración moderna inició antes de la llegada de los Swarovski, pero fue Langes-Swarovski quien terminó de construir allí un refugio privado.
El empresario se interesó especialmente por preservar la ecología del lugar y por recuperar prácticas tradicionales de agricultura y pesca, incluso con colaboración académica de la Universidad Ca’ Foscari de Venecia.Retiro ecológico de lujoMás cerca en el tiempo, René Deutsch, hijastro de Langes-Swarovski, y su mujer, Sandra, impulsaron la reconversión de Santa Cristina en un retiro ecológico de lujo, abierto a grupos reducidos. El proyecto, bautizado Ammiana, llegó a recibir hasta 16 huéspedes por vez y ofrecía una experiencia pensada alrededor del descanso, la cocina local, la naturaleza y la vida en la laguna.
Llegar hasta allí también formaba parte de la experiencia: solo se alcanza por agua, atravesando la laguna. En 2017, la estadía en ese paraíso veneciano rondaba los 25.000 euros semanales.Ese equilibrio entre exclusividad y naturaleza es uno de los mayores atractivos de Santa Cristina.
Quien compre la propiedad no solo tendrá una isla privada, sino también la responsabilidad de cuidar este rincón único de la laguna veneciana.Después de más de cuatro décadas vinculada a la familia Swarovski, Santa Cristina vuelve al mercado. Más que por su precio, destaca por su historia: de isla monástica a refugio familiar y exclusivo en la laguna de Venecia.
Information from La Nación. Edited by: Noticias Today.
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