El domingo 14 de junio, antes de iniciar el partido entre Suiza y Túnez, un grupo de madres buscadoras de Renacer estuvo en los alrededores del Estadio Monterrey para visibilizar su lucha ante el mundo y en alguna medida lo logró.Luego de sortear a los elementos de seguridad que cercaron el inmueble mundialista, colocaron mantas por donde pasaban aficionados tanto suizos como mexicanos. Los medios de información mostraron imágenes de Elva Elizabeth Rivas platicando brevemente con algunos y entregó un comunicado donde se expone su situación.En el texto expresan su indignación ante la falta de apoyo y sensibilidad que han recibido por parte de las instituciones, en lugar de acompañarlos en su búsqueda de verdad y justicia.Aunque de entrada afirman no estar en contra del Mundial, les parece injusto cómo destinaron millones de pesos para embellecer la ciudad, con motivo del evento, mientras que a las familias de desaparecidos les niegan el apoyo más básico para continuar con esta labor.Por ejemplo, en la Comisión Estatal de Atención a Víctimas, una dependencia creada precisamente para respaldar a las víctimas, les dicen que los gastos relacionados no entran dentro de los conceptos que pueden ser cubiertos por el Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral.Lo peor de todo es que le deben varios miles de pesos a los proveedores de esa institución, mientras los funcionarios andan en camionetas de lujo y gastando el presupuesto en comidas opulentas.El día del partido, personal de Participación Ciudadana del municipio de Guadalupe se acercó para pedirles que guardaran su distancia con los visitantes, dizque por seguridad, pero lo que pretendían era ocultar la realidad de un estado con miles de casos sin resolver.Aun con todo y eso, las mujeres se fueron satisfechas porque esos instantes valieron la pena para visibilizar su situación y al menos de los aficionados suecos recibieron muestras de empatía, contrario a los locales.Los mexicanos sólo lanzaron palabras altisonantes y hasta groserías, mientras señalaban las fotografías de sus familiares, diciendo que debieron educarlos bien, en una evidente falta de solidaridad con su causa.Es lamentable que la euforia por acudir a un evento deportivo provoque tanta insensibilidad en la gente, porque la vida da muchas vueltas y en cualquier momento cualquiera de esos patanes podría estar del otro lado.