Conrado Estol: "La longevidad empieza décadas antes de la vejez"

El doctor Conrado Estol, neurólogo de trayectoria internacional, plantea un cambio de paradigma urgente en el abordaje de la salud contemporánea. Según el especialista, la longevidad no es un evento que se alcanza al llegar a la jubilación, sino el resultado de un proceso acumulativo que comienza décadas antes de que aparezcan los primeros signos de la vejez. “La longevidad empieza décadas antes de la vejez”, afirma Estol, quien sostiene que la medicina actual arrastra una inercia peligrosa hacia la reparación en lugar de priorizar la prevención real.En un contexto donde la expectativa de vida promedio en el mundo asciende a los 79 años, el médico advierte sobre la brecha existente con la expectativa de salud, la cual suele estancarse alrededor de los 65 años.
Este desfase implica que gran parte de la población transita sus últimos años con una calidad de vida deficiente, con enfermedades crónicas que podrían haberse mitigado con intervenciones tempranas. Estol subraya que la hipertensión, el colesterol alto y el tabaquismo son los enemigos silenciosos que el sistema de salud no logra frenar a tiempo. “La hipertensión es el asesino número uno del planeta, porque causa infarto de corazón, ACV y demencia”, puntualiza el especialista desde su clínica en Buenos Aires.El profesional cuestiona la eficacia de los chequeos rutinarios cuando no están acompañados de un cambio en el estilo de vida.
Para Estol, la obsesión moderna por los exámenes médicos frecuentes, como la resonancia magnética de cuerpo entero, a menudo genera más perjuicios que beneficios al derivar en estudios invasivos ante hallazgos de baja relevancia clínica. “El chequeo, es la medicina de encontrar el problema. La medicina tiene que ser preventiva, no reparadora”, insiste el neurólogo, quien destaca que el verdadero resguardo contra la enfermedad reside en el control del estrés, la calidad del sueño, la socialización y una alimentación basada en productos naturales, lejos de los ultraprocesados cargados de azúcares.Formado en los Estados Unidos, donde vivió hitos médicos como los inicios de la epidemia de sida y la implementación de tratamientos pioneros contra el ACV, Estol aplica una visión pragmática sobre la salud pública.
Reconoce que el sistema argentino enfrenta limitaciones estructurales y económicas, lo que dificulta la implementación de unidades de ACV similares a las que funcionan en centros de referencia internacionales. No obstante, recalca que el conocimiento médico básico para identificar un episodio cerebral puede salvar vidas si la población aprende a reconocer síntomas repentinos, de la misma forma que se internalizó la urgencia ante un dolor de pecho compatible con un infarto.Sobre la tecnología, el especialista es cauto.
Aunque celebra que la Inteligencia Artificial haya revolucionado el diagnóstico por imágenes, advierte que esta no puede sustituir el pilar fundamental del ejercicio médico: la empatía. “Lo único irremplazable entre el médico y el paciente es la empatía. Un paciente no sabe cuán idóneo, técnicamente, es el médico, pero sí detecta la parte humana”, enfatiza Estol.Para él, la medicina sigue como una ciencia profundamente ligada a los vínculos, donde la capacidad de escucha del profesional resulta tan decisiva como la tecnología aplicada.
El médico concluye que, ante la fragilidad humana evidenciada durante la crisis sanitaria global reciente, el equilibrio entre el cuidado del cuerpo y el disfrute personal es la clave para una existencia plena.Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA a partir de un artículo firmado por Valeria Agis.
Information from La Nación. Edited by: Noticias Today.
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