Metabolitos secundarios de las plantas: un potencial de oportunidades para nuestra sociedad

Uno de los recursos naturales de mayor valor con que cuenta Panamá está constituido por la diversidad de su flora dentro de sistemas ecológicos y agroecológicos. Panamá se distingue por ser un país “verde”, con complejos ecosistemas distribuidos a lo largo de su territorio.
Aunque, comparado con países de mayor superficie como Brasil o Argentina, pudiera parecer limitado en extensión, nada está más lejos de la realidad. Nuestros ecosistemas albergan una amplia diversidad de familias de plantas, entre hierbas, arbustos y árboles.
Entre esta riqueza botánica se encuentran familias como Anacardiaceae (mango y marañón), Arecaceae (palmas), Bromeliaceae (piña), Cucurbitaceae (melón y pepino), Fabaceae (que incluye frijoles y árboles de acacia), Myrtaceae (guayaba), Orchidaceae (orquídeas), Passifloraceae (granadilla), Poaceae (arroz y maíz), Rosaceae (fresas y moras silvestres), Rubiaceae (café), Rutaceae (naranja y limón) y Solanaceae (ají y tomate). Más allá de las estructuras externas que observamos convencionalmente en las plantas, como raíces, tallos, ramas, hojas, flores y frutos, existen otros compuestos de gran interés conocidos como metabolitos secundarios.
Estos compuestos orgánicos son producidos por las plantas y no necesariamente son indispensables para su crecimiento. No obstante, desempeñan diversas funciones, entre ellas la comunicación, la polinización, la resistencia al estrés provocado por condiciones climáticas adversas y la defensa contra animales herbívoros y microorganismos patógenos.
Entre las principales clases de metabolitos secundarios se encuentran los alcaloides, como la cafeína; los fenoles, como los flavonoides presentes en los cítricos y la quercetina presente en la cebolla; y los terpenos, como el isopreno encontrado en algunas especies arbóreas. Todos ellos poseen propiedades de gran interés científico y potencial aplicación práctica.
En esa línea, resulta importante destacar el trabajo de investigación asociado a los metabolitos secundarios que se realiza en instituciones públicas y privadas de Panamá, como la Universidad de Panamá y el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología de Panamá AIP (Indicasat-AIP). Estas investigaciones buscan comprender las funciones ecológicas de estos compuestos dentro de las plantas, pero también estudiarlos desde una perspectiva aplicada.
Los metabolitos secundarios representan para nuestra sociedad una fuente de oportunidades para la innovación y el desarrollo de nuevos productos en áreas de interés nacional, como complementos nutricionales, medicamentos, biopesticidas y otras soluciones que pueden mejorar nuestra calidad de vida. La tarea es extensa si se considera que en Panamá existen más de 10 mil especies de plantas, entre palmas, lianas, hierbas, arbustos y árboles, asimismo de que cada año se reportan nuevas especies para la ciencia dentro del territorio nacional.
No obstante, los resultados de estas investigaciones podrían sentar las bases para una industria de productos innovadores y sostenibles, en momentos en que el mundo demanda nuevas alternativas capaces de responder a los desafíos ambientales y sociales. Los metabolitos secundarios constituyen uno de los mayores recursos con los que contamos.
Aunque durante años hayan pasado inadvertidos para gran parte de la población, representan una puerta abierta hacia la innovación, la investigación científica y el desarrollo económico sostenible. Por tanto, nuestros bosques constituyen un inmenso almacén de metabolitos secundarios disponibles a nuestro favor, una riqueza silenciosa que refuerza el valor de la Panamá “verde” que todos aspiramos a conservar.
El autor es profesor Especial de la Universidad de Panamá/Centro Regional Universitario de Los Santos.
Información de La Prensa (Panamá). Edición y redacción: Noticias Today.
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