Las denuncias sobre el uso de drones israelíes para emitir llantos de niños, voces de mujeres y sonidos de auxilio han encendido nuevas alarmas en el sur del Líbano, donde habitantes y organizaciones humanitarias acusan a Israel de recurrir a tácticas de guerra psicológica contra una población que ya vive bajo el impacto de bombardeos, desplazamientos masivos y destrucción de comunidades enteras. Residentes de varias localidades fronterizas afirman que estos aparatos sobrevuelan de forma constante las zonas habitadas y transmiten grabaciones diseñadas para provocar miedo, confusión y estrés entre los civiles.

Las denuncias se suman a una larga lista de acusaciones contra Israel por presuntas violaciones al derecho internacional durante sus ofensivas en Líbano y Gaza. medios internacionales replicaron el testimonio del paramédico Hashem, en la localidad de Habboush, en el sur del Líbano, quien relató que durante la noche escuchó lo que parecían ser gritos desesperados de niños pidiendo ayuda. No obstante, al intentar identificar el origen del sonido descubrió que provenía de un dron israelí que sobrevolaba la zona.

Según explicó al medio Middle East Eye, este tipo de episodios se ha vuelto frecuente en las comunidades cercanas a la frontera. “Ayer era el sonido de niños gritando y pidiendo ayuda. Antes de eso, el sonido de una ambulancia.

Otra vez fue el Corán. En otra ocasión, la voz de una mujer pidiendo ayuda.

Vivimos esto casi todos los días”. Los habitantes denuncian que estos aparatos no solo realizan tareas de vigilancia, sino que también transmiten mensajes y sonidos destinados a alterar psicológicamente a la población.

De acuerdo con los testimonios, el objetivo sería generar terror entre quienes permanecen en las aldeas pese a los ataques israelíes. “Eso fue lo que me pasó ayer. Pero enseguida me di cuenta de que tenía que ser el dron, porque era imposible que hubiera niños en el pueblo a esa hora”.

Diversos activistas sostienen que esta práctica podría servir también para detectar movimientos de personas en zonas parcialmente evacuadas o para presionar a los habitantes a abandonar definitivamente sus hogares mediante el desgaste psicológico. Las denuncias han provocado indignación entre organizaciones defensoras de derechos humanos, que consideran estas acciones como una forma de intimidación contra civiles atrapados en medio del conflicto.

Las acusaciones llegan en un contexto de creciente deterioro humanitario en el Líbano. Según datos del Ministerio de Salud libanés citados por organizaciones locales, desde el inicio de la más reciente invasión israelí en marzo de 2026 han muerto al menos 3 mil 637 personas y más de 11 mil han resultado heridas.

Asimismo, más de un millón de habitantes se han visto obligados a abandonar sus hogares debido a los bombardeos y la destrucción de infraestructura. El Comité Internacional de Rescate (IRC) advirtió que el 94 por ciento de los desplazados enfrenta dificultades para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda y atención médica.

Las denuncias sobre los drones también recuerdan reportes similares documentados en Gaza, donde periodistas, médicos y residentes han señalado que aparatos israelíes han emitido sonidos de llantos, gritos y llamadas de auxilio en medio de la invasión. Diversas organizaciones internacionales han denunciado que estas tácticas forman parte de un entorno de presión permanente sobre la población civil.

Para múltiples críticos de Israel, estas prácticas reflejan una estrategia que trasciende los ataques militares y busca afectar emocionalmente a comunidades enteras ya golpeadas por la guerra, los desplazamientos forzados y la pérdida de familiares.