SANTA FE.— La agenda del Senado argentino vuelve a quedar atravesada por la disputa política en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni , cuya situación parlamentaria se encamina hacia una posible interpelación la próxima semana, mientras el oficialismo intenta frenar el avance opositor con negociaciones de último momento. Según distintas fuentes legislativas, los bloques opositores lograron consolidar una mayoría dispuesta a impulsar la citación de Adorni al recinto para que brinde explicaciones sobre su situación patrimonial y su gestión , en el marco de cuestionamientos que derivaron en pedidos de moción de censura en ambas cámaras del Congreso.

Postergación de la sesión y maniobras en el Congreso En las últimas horas, la sesión del Senado prevista para tratar la interpelación fue postergada por una semana, en un movimiento que expone la intensidad de las negociaciones entre el oficialismo y los bloques dialoguistas para evitar que el tema llegue al recinto en un contexto de votación adversa para el Gobierno. La reprogramación abrió un nuevo escenario político: mientras la oposición busca asegurar los votos necesarios para avanzar con la citación, el oficialismo intenta desactivar la sesión o dilatar su tratamiento, apelando a conversaciones con gobernadores y aliados parlamentarios.

Un clima político marcado por la tensión institucional El caso de Adorni se convirtió en uno de los focos más sensibles de la agenda legislativa. En paralelo al avance en el Senado, en la Cámara de Diputados también se impulsa una sesión especial para tratar su interpelación y una eventual moción de censura, lo que eleva el nivel de confrontación política entre el oficialismo y la oposición.

Desde la oposición argumentan que las explicaciones del jefe de Gabinete resultan insuficientes y que existen inconsistencias que deben ser debatidas en el Congreso. En cambio, desde el Gobierno sostienen que se trata de una ofensiva política destinada a desgastar la gestión nacional.

Qué puede pasar ahora El próximo hito en el calendario legislativo será la nueva fecha tentativa de sesión en el Senado, prevista para comienzos de julio, donde podría concretarse la interpelación si se mantiene el acuerdo entre los bloques opositores. En ese escenario, el desenlace dependerá de la capacidad del oficialismo para sostener apoyos clave en un Congreso fragmentado, donde algunos bloques provinciales podrían inclinar la balanza.

Por ahora, la disputa queda abierta: con una oposición en avance, un Gobierno en modo defensivo y un Senado que vuelve a convertirse en el principal escenario de la pulseada política nacional.