¿Dónde está Lumumba? El fan de Congo que parece estatua y Houston esperaba ver en el Mundial

La imagen estaba destinada a convertirse en una de las postales del Mundial 2026 conun hombre vestido con elegancia, inmóvil durante 90 minutos, con la mirada fija en el campo y el brazo levantado como si fuera una escultura perdida en medio de una grada llena de ruido. Pero cuando la República Democrática del Congo volvió a un Mundial después de 52 años, la figura que parecía destinada a acompañarla tuvo que esperar.
Michel Kuka Mboladinga, conocido mundialmente como “Lumumba”, no pudo estar en Houston para el estreno de los Leopardos contra Portugal. Su ausencia no fue por falta de voluntad, ni porque su historia hubiera perdido fuerza.
Al contrario, su presencia se había convertido en una misión nacional. De acuerdo con una fuente cercana a la Federación Congoleña que confió la información a Excélsior, Lumumba no logró completar a tiempo el proceso sanitario necesario para ingresar a Estados Unidos debido a las restricciones relacionadas con el brote de ébola en la República Democrática del Congo.
La medida exigía una cuarentena de 21 días en un tercer país antes de poder viajar a territorio estadounidense. El plan era que cumpliera ese proceso en una burbuja sanitaria organizada en Bruselas, pero el calendario no alcanzó.
El partido inaugural llegó antes que el permiso. La estatua tuvo que quedarse esperando.
La Federación Congoleña espera que Mboladinga pueda integrarse a la delegación para el segundo partido del Grupo K, cuando Congo enfrente a Colombia en el Estadio Guadalajara. Ahí, finalmente, el Mundial podrá tener una de sus imágenes más particulares: un aficionado convertido en símbolo.
Porque Lumumba no solamente mira los partidos. Los vive como un acto de fe.
Su apodo es un homenaje a Patrice Lumumba, el primer ministro de la independencia del Congo, asesinado en 1961 y considerado uno de los grandes símbolos de la lucha anticolonial africana. La postura que mantiene durante los encuentros imita una estatua del líder congoleño en Kinshasa: rígido, solemne, con el cuerpo convertido en una bandera. “Lumumba vive”, significa su apodo.
Mboladinga, de 49 años, asegura que su inmovilidad tiene un propósito: transmitir fuerza al equipo. Cree que permanecer congelado ayuda a que los jugadores resistan, bloqueen disparos y ganen batallas dentro del campo.
Su fama explotó durante la Copa Africana de Naciones de 2025 en Marruecos. Partido luego de partido apareció en las gradas con su traje impecable, su peinado perfectamente acomodado y su mirada fija, sin moverse mientras los Leopardos peleaban cada balón.
Cuando Congo quedó eliminado ante Argelia en tiempos extra, la estatua se rompió. Mboladinga terminó llorando entre aficionados que lo abrazaban.
El hombre que parecía no sentir nada había mostrado que detrás del personaje había una pasión enorme. La selección congoleña incluso hizo esfuerzos para llevarlo al Mundial.
Los propios jugadores entendían que su presencia representaba algo más que un aficionado. Era una especie de amuleto colectivo.
La ausencia en Houston, no obstante, no dejó solo a Congo. En la casa de los Texans tuvo una fuerte presencia de la comunidad congoleña en Estados Unidos.
En Houston viven miles de congoleños, mientras que la zona de Dallas también concentra una importante diáspora. Cuando Yoane Wissa marcó el empate ante Portugal antes del descanso, las gradas explotaron con un rugido azul que recordó que Congo no estaba jugando solamente por once futbolistas.
Jugaba por una historia. Por ahora, Lumumba tendrá que esperar unos días más.
La primera batalla del Mundial la ganó desde lejos. Pero la estatua todavía tiene una última misión.
El miércoles en Guadalajara, frente a Colombia, los Leopardos esperan que vuelva a aparecer el hombre que durante 90 minutos renuncia al movimiento para convertirse en símbolo.
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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