Las tradicionales máscaras de lucha libre, uno de los símbolos más reconocibles de la afición mexicana en los estadios, quedaron vetadas para el Mundial 2026 por motivos de seguridad. La medida busca facilitar la identificación de los aficionados dentro de los inmuebles y evitar que los rostros permanezcan cubiertos durante los partidos.

A pesar de que la FIFA las prohibió, los mexicanos se encargaron de que siguieran siendo protagonistas. En el Inglaterra contra Croacia disputado en el estadio Dallas, seis mexicanos encontraron la forma de mantener viva una tradición que por décadas ha acompañado a los aficionados.

Óscar, Arturo, Emmanuel, Jesús, Diego y Carlos llegaron al inmueble convertidos en unos auténticos gladiadores. Con máscaras, colores llamativos y una actitud imposible de ignorar, los aficionados captaron la atención de cientos de personas incluso antes de ingresar a las tribunas.

Una vez dentro inició la función. Los seis amigos improvisaron combates en los pasillos, intercambiaron golpes en el pecho al estilo de los grandes gladiadores del pancracio y posaron para fotografías con aficionados ingleses y croatas.

Entre risas y bromas, también hicieron “volar” a seguidores de ambas selecciones, quienes aceptaron convertirse por unos segundos en parte del espectáculo. El “Cielito Lindo” tampoco faltó.

Los mexicanos entonaron el clásico cántico que suele acompañarlos en cualquier estadio del mundo y rápidamente contagió a quienes se encontraban cerca. La FIFA podrá prohibirlas en el reglamento, pero arrancarlas de la cultura del aficionado mexicano parece una misión mucho más complicada.