ROSARIO.— Fernando Vásquez, uno de los prófugos más buscados de Rosario y conocido como “El Narigón”, fue capturado este martes en un procedimiento en el que no faltó la espectacularidad ni el factor sorpresa para apresarlo sin darle opción de huida.En el video compartido por el Ministerio de Seguridad de Santa Fe se puede ver cómo fue ese operativo, en el que también secuestraron armas, cartuchos y dinero en efectivo.De acuerdo con las imágenes, Vásquez jamás ofreció resistencia ante la irrupción de los efectivos, que luego de reducirlo le pidieron que se colocara el habitual mameluco naranja y las esposas antes de trasladarlo bajo estrictas normas de máxima seguridad.El Narigón está acusado de ser uno de los autores del crimen de Andrés “Pillín” Bracamonte, líder de la barra de Rosario Central ejecutado junto a otro barrabrava en noviembre de 2024, a la salida de un partido en el Gigante de Arroyito.Durante años, Vásquez logró mantenerse en las sombras. En una ciudad donde los nombres de los jefes narcos suelen aparecer asociados a causas judiciales, escuchas telefónicas y disputas sangrientas, él cultivó un perfil bajo que le permitió moverse con relativa comodidad en el mundo criminal rosarino.

Esa condición terminó este martes, cuando fue detenido en un domicilio particular de Villa Gobernador Gálvez.Como comunicó LA NACION, la captura tiene un peso particular: Vásquez era uno de los prófugos más buscados de Santa Fe y sobre él pesaba una recompensa de 25 millones de pesos. Desde el año pasado estaba imputado en la causa que investiga el doble crimen de Bracamonte y de Daniel Attardo, su hombre de confianza, ejecutados el 9 de noviembre de 2024 a pocos metros del estadio de Rosario Central, luego de un partido.Para los investigadores, el Narigón no fue un actor secundario en el caso: la hipótesis es que desempeñó un papel central en la planificación del atentado y fue uno de los encargados de articular la logística que permitió a los sicarios concretar el ataque que terminó con la vida del jefe de la barra “canalla”, que durante más de dos décadas acumuló poder e influencia dentro y fuera de las tribunas.Hasta ahora, Vásquez había conseguido algo poco habitual en el ambiente narco rosarino: mantenerse fuera del foco.

Los investigadores lo señalan como proveedor de distintas organizaciones criminales de la ciudad y como un hombre con llegada a integrantes de Los Monos, entre ellos Ramón Machuca, alias “Monchi”, referente histórico del clan Cantero.Su nombre inició a sonar con fuerza a partir de una investigación vinculada a la venta de drogas sintéticas en una fiesta electrónica realizada en Arroyo Seco, donde dos jóvenes murieron luego de consumir LSD. En aquel expediente aparecieron conexiones con Cristian González, un sicario relacionado con Los Monos, y con los dealers que distribuyeron las sustancias durante aquella noche.Lo que llamaba la atención era que, pese a las referencias constantes a su figura, Vásquez parecía no ser alcanzado por las investigaciones.

Esa aparente invisibilidad alimentó distintas especulaciones dentro del ámbito judicial y policial. Mientras algunos atribuyen esa situación a su capacidad para moverse sin exponerse, otras fuentes sostienen que durante años contó con protección dentro de sectores de la fuerza de seguridad provincial.Su detención abre ahora una nueva etapa en la investigación por el crimen de Bracamonte.

Los fiscales intentarán determinar no solo cuál fue su participación en el atentado, sino también reconstruir los vínculos que conectan a las organizaciones narco de Rosario con uno de los asesinatos más impactantes de los últimos años en la ciudad.