Los puntos gatillo son zonas del músculo especialmente sensibles, a veces descritas como “nudos”, que pueden provocar dolor local o referido (por ejemplo, un punto en el cuello que se siente como dolor de cabeza). Aplicar presión sostenida y controlada —como con una pelota— puede reducir temporalmente la tensión y mejorar la movilidad.

Se trata de una mezcla de estímulo mecánico y respuesta del sistema nervioso al “buen” dolor dosificado. La regla de oro: presión gradual, respiración y paciencia.

Colocá la pelota entre tu cuerpo y una pared (más suave) o el piso (más intenso). Buscá un punto sensible y quedate ahí 20–40 segundos, respirando lento, hasta que baje la molestia.

Repetí 2–3 veces por zona. En total, 5–10 minutos suelen alcanzar.

Un tip útil: si la pelota “se escapa”, metela en una media o usá dos pelotas dentro de una media para trabajar a ambos lados de la columna sin presionar las vértebras.