Las sociedades de masa y la fuerza del orden

Como he explicado antes, para las ciencias sociales el principal reto es explicar cómo surge y se mantiene el orden social. Es así porque todo orden significa imposición, obligar a otros a seguir ciertos comportamientos, así no estén de acuerdo personalmente.
Todo orden que implica imposición significa restringir la libertad individual en favor de condiciones que favorecen a los demás (mejor dicho, a ‘otros’ colectivos como clases sociales, partidos políticos, sectas, etc.). ¿Por qué sacrificar mis anhelos y deseos personales en favor de imposiciones externas?Las personas cumplen el orden establecido porque creen que es necesario y justificable.
Es lo que llamamos legitimidad. Es decir, no hay orden duradero sin un sistema de creencias y creyentes que lo respalden.
El orden impuesto por la fuerza es por definición ilegítimo y poco estable. Cuando se nos dice que un grupo ideológico tiene la “fuerza del orden”, está desconociendo la legitimidad.
El gran reto es lograr que las personas crean en el sistema y lo respalden como alternativa superior al todo vale o la impunidad. Esto es posible si el sistema responde a sus más urgentes necesidades.
Por eso el ajuste estructural y el liberalismo solo conquistaron parcialmente a algunos peruanos. No bastó el orden económico y la estabilidad macroeconómica.
Era necesario un proceso de goteo para legitimarlo y este no se dio a plenitud. Por el contrario, la disciplina fiscal otra vez significó sacrificar el bienestar de la mayoría.El orden impuesto es el que sacrifica todas las libertades, sean individuales o colectivas.
Eso es lo que tienen en común los autoritarismos. Hay que considerar que este tipo de orden es superior a los deseos y proyecciones de los demás.
Por ello no creo en un orden en el vacío, sin sustento en creencias compartidas, e incluso así es insuficiente porque, asimismo de legitimidad, el orden debe ser legal y cumplir con los derechos y respeto ciudadano.Sé que en estos momentos de caos e inseguridad estamos en búsqueda de un orden establecido desde arriba, vertical e inequívoco, en el sentido de que podemos sacrificar todo lo demás para lograr la tranquilidad máxima en nuestras interacciones públicas, pero no debemos dejar de contemplar que todo el siglo XX fue de búsqueda de órdenes impuestos por figuras dictatoriales, y que el costo para lograr órdenes “consensuados” fue altísimo. Espero que podamos ir más hacia esta vertiente en escalas más personales, sin necesidad de regresar a sociedades de ‘masa’.
Usemos las nuevas tecnologías para crear esta posibilidad de involucrar al uno con el todo en un ambiente de libertad y diálogo.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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