Lo mejor de ser exfutbolista es sentir cómo vas ganando anonimato con el tiempo. Llega un punto en el que, fuera de tu círculo, solamente te conocen los más frikis.

Eso sí, cuando sucede, las escenas pueden ser extrañas. Por ejemplo, el otro día se acerca sigilosamente un tipo de cuarenta y pico años con su hijo.

Cuando está a mi lado le dice: “Mira, ¿sabes quién es?“. El chaval niega con la cabeza, se nota que quiere escapar de lo que parece otro marrón de su padre.

Dice: ”Es Negredo, del Madrí“. Contesto con la boca chica: ”Granero". “Eso, Granero”.

Entonces el padre le dice alguna frase completamente inflada sobre mi carrera y el chico se pone para la foto. Dice: “Este también es un buen pelotero, como tú”.Seguir leyendo