El Gobierno mueve a sus espadas políticas para salvar a Adorni de la interpelación y la moción de censura

La Casa Rosada, inmersa en un dilema grave con Manuel Adorni, debió activar a sus espadas políticas para negociar con sus aliados históricos que no abandonen a esta gestión y eviten acompañar el pedido de interpelación y moción de censura contra el jefe de Gabinete, propuesto por las bancadas opositoras en el Congreso.LA NACION confirmó a través de distintas fuentes de Balcarce 50 y legislativas que por estas horas trabajan a destajo para contener la escalada en el Senado la jefa de bloque, Patricia Bullrich; el ministro del Interior, Diego Santilli; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt; y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem. En Diputados se mueve Martín Menem, pese a que estuvo los últimos días de visita en Israel.
Los primos riojanos son los máximos discípulos de la secretaria general, Karina Milei. Bullrich es la principal detractora interna de Adorni, pero no es su intención prestarse a la estrategia opositora.El primer objetivo de la Casa Rosada es que se caiga la sesión que se espera para este jueves en la Cámara alta y que debería terminar de ultimarse mañana por la tarde en la reunión de labor parlamentaria convocada por la vicepresidenta Victoria Villarruel, una ferviente crítica de Adorni.
En el Senado, la interpelación y la moción de censura están movilizadas por el kirchnerismo. Según pudo saber LA NACION, los articuladores del gobierno libertario apelaron a una estrategia de presión política sobre sus socios, con el argumento de que no pueden avalar una movida como esta, que no sucedió nunca en la historia del país.
En la Argentina, esta herramienta fue incorporada a la Constitución en 1994, durante el gobierno de Carlos Menem.La línea oficial“Nunca, en 32 años desde la reforma del 94, un jefe de Gabinete fue removido por el Congreso. Y sería para los aliados muy fuerte apoyar algo así”: esa es la línea que se plantea desde Balcarce 50.
Les dicen que no pueden dejar este “precedente” y que acá se pone en juego la "institucionalidad". En la entrevista en LN+ con José del Rio la semana pasada, el jefe de Gabinete admitió haber cometido un delito que podría configurarse como omisión maliciosa, cuando expresó que escondió ingresos en sus declaraciones juradas por unos US$500.000, según él provenientes de una inversión en bitcoins.
Esto también cuando frente a la Cámara de Diputados había afirmado, en abril, que “nunca existió ocultación alguna” en los documentos que presentó ante la Oficina Anticorrupción. View this post on Instagram En el Gobierno aseguran que la discusión con los aliados está estrictamente vinculada al tema Adorni y que, en este caso, no hay sobre la mesa obras u otros pedidos de parte de los jefes provinciales para el toma y daca. “Esto es político, no va por ahí”, resumió una de las fuentes libertarias.Juega a favor de la Casa Rosada que finalmente Adorni va a ir a presentar su informe de gestión a la Cámara alta el próximo 2 de julio.
Por protocolo, el jefe de Gabinete responde preguntas por escrito que le envían -en este caso los senadores- y también se expone al cuerpo con cuestionamientos cara a cara durante una sesión especial. Con este argumento también trabajan desde Balcarce 50 para desalentar el intento opositor de interpelarlo por sus problemas judiciales.
En el Senado, la arremetida contra Adorni está impulsada por el kirchnerismo. En la principal bancada de la oposición quieren ir a sesión para insistir y presionar no solo con la interpelación, sino también con la moción de censura. “A ver cuántos se animan a levantar la mano para ratificarlo en el cargo, más allá de los 21 libertarios”, se jactaban este martes en la bancada K.Para Balcarce 50 el foco está puesto en Pro y en los legisladores que responden a gobernadores, sobre todo radicales, que suelen acoplarse a proyectos de la Casa Rosada, como Alfredo Cornejo (Mendoza), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Juan Pablo Valdés (Corrientes).Desde que arrancó la semana, los bloques aliados al Gobierno convocaron en el Senado a una concatenación de reuniones para intentar fijar postura.
Socios del Gobierno como Pro y el radicalismo están en una encrucijada porque no se muestran dispuestos a subirse al pedido del kirchnerismo, ya que consideran una “hipocresía” de esa bancada señalar a un funcionario por corrupción cuando -alegan- Cristina Kirchner está presa por ese delito; a la vez que tampoco pretenden quedar ante la opinión pública como defensores de Adorni. Más que nada con los bajísimos niveles de imagen que tiene el jefe de Gabinete luego de meses de escándalo sin resolver y mientras el Presidente lo mantiene en el cargo.En esos espacios florece la creatividad para ver de qué manera se despegan de Adorni sin plegarse a la movida K.
De mínima, la posición más cómoda sería directamente evitar ir a una sesión el jueves. Podrían intentar algo más.Si el Gobierno logra sortear el Senado, deberá enfrentar -ya con una a favor- la interpelación y la moción de censura pero de Diputados.
En ese caso, el pedido no solo fue hecho por el kirchnerismo, sino también por un variopinto universo de bancadas opositoras, que solicitaron una sesión para el próximo 23 de junio con el fin de girar ambas cuestiones a comisión, aprobarlas, y así después llevarlas a recinto y solo precisar mayoría simple.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
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