La ashwagandha se ha convertido en uno de los suplementos más populares de los últimos años. Muchas personas recurren a esta planta para combatir el estrés, mejorar el descanso o reducir la ansiedad.

De hecho, cada vez es más habitual encontrarla en cápsulas, infusiones o incluso añadida a bebidas funcionales y productos wellness. No obstante, puede tener sus riesgos.La farmacéutica y divulgadora Helena Rodero habla sobre este tema en una de sus publicaciones recientes.

"Esto es lo que nadie te cuenta sobre la famosa ashwagandha", explica. Y enumera algunos de los riesgos y efectos adversos que conviene tener en cuenta antes de tomarla.Qué es la ashwagandha y cuáles son sus posibles riesgosLa ashwagandha es una planta utilizada desde hace siglos en la medicina ayurvédica.

Se considera un adaptógeno, es decir, una sustancia que teóricamente ayuda al organismo a adaptarse mejor al estrés físico y emocional. Su nombre científico es Withania somnifera y muchos suplementos la presentan como una solución natural para dormir mejor, reducir la ansiedad o mejorar la energía.Aunque algunos estudios sí han observado beneficios relacionados con la reducción del estrés y los niveles de cortisol, los expertos también insisten en que eso no significa que sea inocua ni adecuada para todo el mundo.

De hecho, en los últimos años son muchos los que han mostrado preocupación por algunos posibles efectos adversos asociados a su consumo.La Agencia Danesa de Seguridad Alimentaria, por ejemplo, llegó a recomendar su retirada temporal del mercado luego de analizar posibles efectos sobre las hormonas tiroideas y el sistema inmunitario. También organismos alemanes han advertido sobre su uso en determinados perfiles de población.Entre los riesgos que menciona Helena Rodero aparecen alteraciones hepáticas como hepatitis aguda, interacciones con medicamentos ansiolíticos, antidepresivos o tratamientos hormonales y posibles cambios en la función tiroidea.

Asimismo, recuerda que las personas con enfermedades autoinmunes deberían evitarla, ya que podría estimular el sistema inmunitario y empeorar algunos cuadros clínicos.Los expertos también insisten en que un suplemento sea natural no significa que sea seguro. La dosis, la calidad del producto, las patologías previas o los medicamentos que tome cada persona pueden cambiar completamente sus efectos.La Rhodiola como alternativaComo alternativa a la ashwagandha, la farmacéutica recomienda otra planta adaptógena: la rhodiola.

Esta planta también se ha relacionado con una mejor adaptación al estrés y con una reducción de la fatiga mental y física.Algunas investigaciones apuntan a que podría ayudar a mejorar el cansancio asociado al estrés y favorecer la concentración, especialmente en épocas de sobrecarga mental. Aun así, los especialistas recuerdan que tampoco debe tomarse sin control ni sustituye al tratamiento médico cuando existe un problema de ansiedad o de salud mental.Asimismo, aunque la rhodiola parece no tiene tantas alertas de seguridad que la ashwagandha, sigue siendo importante consultar siempre con un profesional antes de tomar cualquier suplemento, especialmente si existen enfermedades previas, embarazo o tratamientos farmacológicos.