Dos días después de que se hubiera acordado un memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, el vicepresidente JD Vance, expresó que aún quedan varias cuestiones por resolver con Irán, mientras que muchos republicanos expresaron escepticismo sobre el acuerdo alcanzado esta semana por Donald Trump y presionaron a la Casa Blanca para que publicara más información al respecto.El memorando anunciado el domingo para poner fin a la guerra en Irán, cuya firma ceremonial tendrá lugar el viernes en Ginebra, se centra en la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense en la región, junto con incentivos financieros para Irán si cumple ciertos objetivos.En una entrevista con CNN el lunes, Vance lo calificó como “un documento muy general” cuyos detalles del acuerdo se concretarán durante negociaciones posteriores.En entrevista con La Tercera, la jefa del equipo de Medio Oriente en el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) de Washington, Kelly Campa, analizó la situación de EE.UU. en el conflicto, cómo el régimen islámico ha aprovechado el control sobre el estrecho de Ormuz como carta de disuasión para futuros ataques y habló del rol de Hezbolá en las negociaciones entre Líbano e Israel.¿Cómo evalúa la situación actual?Estamos en un momento muy preocupante en cuanto al control que Irán tiene del estrecho de Ormuz. Por otro lado, creo que una de las cosas que han frustrado claramente a la administración de Trump es la reticencia de otros aliados de EE.UU. a involucrarse y asegurar la libre navegación, incluso si no tienen ningún interés en unirse a la campaña contra Irán.

Soy bastante escéptica de la posibilidad de un acuerdo de paz definitivo, sobre todo debido a quién está al mando en Irán. Tenemos a la CGRI y a su comandante, Ahmad Vahidi, que parecen estar al mando de la toma de decisiones en Teherán, y ese comandante ha dejado muy claro que no va a ceder.¿Cómo cree que se desarrollará la situación respecto al estrecho de Ormuz?Es bastante difícil predecir con certeza cómo se desarrollarán esas conversaciones, pero puedo decir que lo que Irán está haciendo en Ormuz es realmente preocupante, porque intenta asegurar el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho.

Y esto se remonta al hecho de que Irán tiene un grave problema de disuasión.La suposición de los planificadores militares estadounidenses de que un ataque a Teherán o a sus aliados provocaría un lanzamiento de drones y misiles, abrumando nuestras defensas y causando numerosas bajas entre los militares, resultó ser inválida. Sí, provocaron el fuego iraní, pero no tuvo esos resultados.

Al menos en lo que respecta a esta campaña, los ataques contra los países del Golfo fueron impactantes, pero pudimos controlarlo.No obstante, Irán busca algo que pueda llenar ese vacío en su política de disuasión. Y el estrecho de Ormuz está perfectamente posicionado para cumplir esa función.

Todo lo que están haciendo ahora en el estrecho está diseñado para lograr que la comunidad internacional, y en última instancia Estados Unidos, reconozca su soberanía sobre este paso marítimo.¿Cuáles son las posibilidades de que Hezbolá pueda ser incluida en un proceso de negociación fructífero?Es, sin duda, histórico que Israel y Líbano se hayan reunido en Washington para negociar un acuerdo de paz. Es increíble que haya ocurrido.

El problema es que, a pesar de esto, Hezbolá declaró que no se detendría, lo que básicamente anuló la posibilidad de un alto el fuego entre Israel y Líbano.Este incidente, en mi opinión, fue emblemático del principal problema en este asunto, del elefante en la habitación: que el gobierno libanés no controla a Hezbolá. Se trata de un actor no estatal que posee armas y las utiliza para atacar a Israel, llevando a cabo una terrible campaña contra la población del norte de Israel.

Ahora, Hezbolá se siente muy fortalecido por el hecho de que Irán vincule tan claramente el destino de Líbano con el suyo.Asimismo, es muy difícil imaginar un escenario en el que Hezbolá acepte un alto el fuego mientras las FDI mantienen la libertad de movimiento en territorio libanés. La razón de este grupo es, supuestamente, defender a Líbano de Israel.

Por eso, creo que las conversaciones entre Israel y Líbano podrían ser fructíferas si ambas partes pudieran elaborar un plan que satisfaga las necesidades de seguridad israelíes y que exista una vía viable para que el Estado libanés desarme a Hezbolá.