Las cábalas no se rompen: Elena, la emprendedora detrás de las pastafrolas de la "Scaloneta", contó su historia en LU12

RÍO GALLEGOS.— Las cábalas forman parte inseparable de la Selección Argentina. De cualquier otro deporte en general, pero mucho más en el fútbol.
Desde los mates compartidos hasta los rituales previos a cada partido -como los caramelos de Paredes y De Paul– el grupo encabezado por Lionel Scaloni ha construido costumbres que se mantienen intactas desde antes de la conquista del Mundial de Qatar. Rodrigo De Paul y Leandro Paredes, piezas fundamentales de la “Scaloneta”, mantienen intacta su cábala de comer caramelos en el campo de juego, previo a cada encuentro.
Entre ellas existe una particularmente dulce y con sello argentino: las pastafrolas elaboradas por Elena, una emprendedora argentina radicada en Miami, que con el paso del tiempo se transformaron en una tradición del cuerpo técnico campeón del mundo. La historia, que La Opinión Austral había revelado en una nota exclusiva, sumó nuevos detalles durante una entrevista que Elena brindó a LU12 AM680 Río Gallegos, donde relató cómo nació un vínculo inesperado que hoy forma parte del universo de la Scaloneta.
La creadora del emprendimiento “OMG Elena” (“Oh My God, Elena”) recordó que el contacto con la Selección inició gracias a Roberto “Ratón” Ayala, uno de los integrantes del cuerpo técnico. “‘El Ratón’ Ayala es cliente mío y cuando nos pidió la primer pastafrola, antes del juego en Qatar, se la acercamos en familia”, relató. Uno de los tantos encuentros entre Elena con “El Ratón” Ayala, en New Jersey, en 2024.
Aquella entrega marcaría el inicio de una historia impensada. “Al día siguiente me hace llegar la foto y me dice: ‘Se la devoraron‘. Entonces ahí se iluminó la pastafrola como cábala porque empezaron los partidos, empezaron a ganar y ya no pueden parar”, contó entre risas.
La preferencia del grupo campeón está clara. “De membrillo, de membrillo“, respondió cuando fue consultada por el sabor elegido por la Selección. La variante de batata, bromeó, tiene apenas “un solo cliente” al que prefirió no “escrachar”.
Scaloni y el resto del cuerpo técnico tomando mates y con las pastafrolas de Elena. Desde entonces, la tradición se mantuvo inalterable.
La propia Elena reconoce que alrededor de las pastafrolas se fue construyendo toda una serie de pequeños rituales. “Ya es cábala”, resumió. Y explicó: “Ellos hacen la misma posición al sentarse, el Ratón señala la pastafrola y nosotros pensamos mucho.
Sólo mi marido puede mensajear al Ratón. Hay un montón de tips que se van cumpliendo al hilo y por eso se transformaron en cábala”.
Las tres pastafrolas que le llegaron al cuerpo técnico de la Selección. La historia tomó una dimensión inesperada cuando Lionel Scaloni compartió imágenes en sus redes sociales. “Sí, sí, lo publicó Scaloni y ahí se hizo un boom total”, recordó.
No obstante, pese a la repercusión y el crecimiento del emprendimiento, Elena afirmó que su intención es preservar el espíritu artesanal con el que nació el proyecto. Rumbo a Alabama.
Con su esposo Daniel y su hijo Joaquín, viajaron desde Miami. “Tardamos casi 11 horas. Estamos felices.
Misión cumplica”. “Yo no quiero perder la esencia de agendar el pedido y entregarlo fresco“, explicó. “Yo te garantizo que te lo entrego y te dura una semana. Hay que seguir trabajando”, agregó.
Sobre los productos argentinos, reconoció que algunos ingredientes son irremplazables. “Consigo dulce repostero para mis alfajores también, pero algunos productos voy reemplazando, excepto el membrillo y el dulce de leche, que es bien argentino“, indicó. La repercusión también hizo que muchos clientes comenzaran a organizar con ella verdaderos cronogramas gastronómicos. “Ya tengo clientes que hasta me hacen pedidos.
Me dicen: ‘Voy a estar esta semana en Miami, quiero para el lunes tal cosa, el martes otra’, y así vamos haciendo un diagrama de comidas, aunque no lo creas”, contó emocionada. A pesar de la cercanía con el cuerpo técnico y de los mensajes que intercambia con algunos integrantes, Elena evita alterar una rutina que considera parte de la buena suerte. “Yo tengo las ganas de conocer a Scaloni y a Aimar, que se comió mis alfajorcitos de maicena, pero todavía no quiero hacer algo distinto”, confesó. “Creo que al final sí voy a querer conocer a Lionel Messi, obviamente, pero para mí también es cábala entregar la pastafrola y que no haya mensajes en el medio”, afirmó.
La organización para que el amuleto dulce llegue a destino también forma parte de una tarea familiar. Su marido Daniel es una pieza clave en la logística y hasta se encarga de transportar las preparaciones cuando es necesario. “Le dije así a mi marido: ‘Te llevás la pastafrola en el avión‘”, contó entre risas, al referirse a uno de los próximos viajes para acompañar al seleccionado.
Elena con su hijo Joaquín y su esposo Daniel, junto a Roberto “El Ratón” Ayala. Incluso adelantó que ya está previsto un nuevo envío para los siguientes compromisos del equipo nacional.
Mientras tanto, Elena continúa desarrollando su emprendimiento en Miami, una ciudad en la que, según describió, la pasión argentina se vive de manera especial. “Acá se nota mucho. El argentino, en esencia, es amiguero, le gusta compartir un rato”, explicó.
Y agregó: “Antes de cada partido siempre hay fiesta garantizada. Se nota mucho más en Miami”.
La emprendedora también destacó el clima que se genera entre los hinchas argentinos en Estados Unidos. “La gente se junta, comparte y eso se vive muchísimo acá”, aseveró. Elena prometió seguir respetando el “paso a paso” de la cábala. “Lo haremos todo como venimos haciendo siempre”, afirmó.
Porque mientras la Scaloneta siga levantando trofeos y alimentando ilusiones, nadie parece dispuesto a tocar una receta que, entre una masa casera, membrillo y mucha pasión argentina, ya se ganó un lugar en la historia más dulce de los campeones del mundo.
Información de La Opinión Austral (Santa Cruz). Edición y redacción: Noticias Today.
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