El crecimiento no necesita frenos; necesita más pasajeros

El reciente editorial titulado “Crecer no basta si el Estado sigue gastando mal” plantea una preocupación legítima: los buenos resultados macroeconómicos no siempre son percibidos por las familias en su vida cotidiana. No obstante, para comprender esta realidad, conviene analizar no solo los indicadores nacionales, sino también las condiciones reales que afrontan los hogares costarricenses.Durante años, se construyó una narrativa según la cual el crecimiento económico debía traducirse automáticamente en una mejora inmediata para toda la población.
La realidad es más compleja. Una inflación baja no significa que los precios hayan bajado; significa únicamente que están aumentando a un ritmo menor.
Las familias siguen enfrentando el peso acumulado de tarifas eléctricas, agua, vivienda, transporte, educación y salud, que se han incrementado durante décadas.Por ello, cuando muchas personas afirman que “no sienten el crecimiento”, no necesariamente están cuestionando la veracidad de los indicadores económicos. Lo que expresan es que su ingreso disponible se encuentra cada vez más presionado por costos estructurales que permanecen elevados.También es necesario revisar el concepto mismo de clase media.
La clase media costarricense de hoy no es la misma de hace 30 años. Durante mucho tiempo estuvo asociada a la estabilidad laboral estatal, acceso al crédito, vivienda propia y capacidad de ahorro.
Hoy, existe una amplia franja de familias que conservan ingresos relativamente aceptables, pero cuya capacidad de ahorro y progreso se ha reducido mucho.Al mismo tiempo, no puede ignorarse que buena parte de la nueva clase media costarricense ha surgido gracias a sectores vinculados a exportaciones, servicios globales, tecnología y zonas francas. Miles de empleos de alta productividad han permitido a muchas familias mejorar sus condiciones de vida sin representar una carga directa para el presupuesto nacional.Surge entonces una pregunta pocas veces formulada: ¿cuánto tendría que invertir el Estado para generar la misma cantidad de empleos y oportunidades que hoy producen esas actividades económicas?
La experiencia histórica demuestra que múltiples intentos de Estado empresario terminaron absorbiendo enormes recursos públicos, acumulando pérdidas y trasladando el costo a los contribuyentes.La discusión nacional no debería orientarse a frenar a quienes avanzan para que otros puedan alcanzarlos. Ningún país ha prosperado reduciendo la competitividad de sus sectores más dinámicos.
El verdadero reto consiste en identificar por qué amplios sectores productivos permanecen rezagados y cómo incorporarlos a las cadenas de valor que hoy generan crecimiento, empleo y oportunidades.Costa Rica necesita exigir eficiencia en el gasto público, transparencia y mejores servicios. Pero también debe reconocer que el crecimiento económico sigue siendo la condición indispensable para generar bienestar sostenible.
No se trata de repartir mejor una riqueza limitada, sino de crear más oportunidades para que un mayor número de costarricenses participe de la riqueza que ya se está generando.El reto nacional no es disminuir la velocidad de quienes avanzan, sino eliminar los obstáculos que impiden a otros avanzar con ellos.rodolfoacon@hotmail.comRodolfo Acón Ho es vecino de Curridabat.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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