SANTA FE.— Alberto Biglieri, reconocido académico y especialista en Derecho Administrativo, resaltó la utilidad de las herramientas de inteligencia artificial en la práctica jurídica y judicial, pero advirtió sobre los riesgos que supone la aparición de "sesgos". La inutilidad de intentar frenar su desarrollo, la necesidad de establecer regulaciones aplicables, y el imperativo de preservar el control humano, en diálogo con El Litoral .

Biglieri participó en Rosario de la 62ª Conferencia Anual de la Federación Interamericana de Abogados (FIA), que se desarrolló bajo el lema "Universalidad del Derecho en la era de las nuevas tecnologías". Allí disertó sobre "El impacto de la Inteligencia Artificial en las Fuentes del Derecho Administrativo" y fue distinguido por su destacada trayectoria profesional, académica y colegial, así como a sus aportes al estudio, la enseñanza y el fortalecimiento de las instituciones jurídicas.

En la entrevista con este medio, se refirió al acontecimiento y abordó la cuestión que fue la problemática de fondo abordada en el encuentro por profesionales y juristas de distintos países americanos. - ¿En qué consiste el trabajo de la FIA y la actividad que se desarrolló en Rosario? - La Federación es una una rama americana de la "barra" americana, la International Bar Association. Ya tiene 86 años de vid, y el que se acaba de hacer en Rosario es el 62 Congreso Interamericano.

Y se tomó como lema el impacto de la inteligencia artificial, su impacto en el derecho y el enfoque a un derecho global. - También en este caso usted fue distinguido por la entidad. - En cada Congreso la organización elige a un abogado destacado del país local, lo invita a una conferencia y lo distinguen con la medalla "William Roy Vallance", en recuerdo del fundador de la FIA. Esta vez yo tuve ese honor.

Y había muchos paneles, con temas y expositores sumamente interesantes. Participan abogados y jueces también, lo cual lo hace más atractivo, porque permite un intercambio de distinto nivel y con distinta sintonía.

También creo que hay que destacar la participación de asociaciones, como la América Caribeña. El día que yo expuse había disertantes de Colombia, Ecuador, Puerto Rico, Dominicana, Bolivia, Guatemala, Estados Unidos.

Hay una representatividad de países que a veces uno no ve en este tipo de encuentros. Esto se extiende a la percepción de los factores que influyen cotidianamente en el ejercicio del derecho.

Por caso, una colega boliviana no podía sacar el auto del estudio por los problemas en La Paz. Así que tener esa aproximación a la vida profesional, por fuera de lo estrictamente jurídico, es muy valioso.

Y también lo es el temario del Congreso, el impacto de inteligencia artificial en el Derecho. Mi especialidad es el administrativo, así que me enfoqué en las modificaciones que está produciendo la IA.

Que, aunque alguien la quisiera negar, está. Un nuevo escenario - ¿Y cómo ve usted a la IA? - Yo creo que es una herramienta fenomenal.

Pero hay que tener cuidado, porque lo que no hay que hacer nunca es resignar la decisión humana final, ¿no? Especialmente cuando se dispone sobre fondos públicos o cuando se toma un beneficio judicial.

La vida privada es otra cosa. Si yo quiero que a mi casa la limpie un robot, es asunto mío.

Pero lo público es tema de todos. Y la Unión Europea ya está haciendo muchas regulaciones que tienen que ver con eso, con el alto riesgo de la inteligencia artificial, por lo menos de seguridad, la cuestión de la privacidad, la libertad, el patrimonio….Son alertas que pone la Unión Europea, y dice: "Ojo, no se puede usar inteligencia artificial para hacer un fallo".

Y yo creo que que ese es el camino. - Claro, porque asimismo recientemente no sólo hay demandas hechas con IA, que a veces remiten a fuentes inexistentes, e incluso fallos que citan jurisprudencia inventada. - Es así. Pero cuando se trabaja a conciencia, esa fantasía, esa fábula que inventa la IA no me preocupa, porque si en la demanda se cita jurisprudencia o doctrina falsas, y el que está del otro lado trabaja a conciencia y lo contrasta, eso salta; y si no lo hace es porque es un vago.

Entonces, el juez o el decisor administrativo en el ámbito público tiene que controlar. Por eso tiene vigencia una vieja máxima del Derecho, que dice que la mejor forma de manejar la información que se da al otro es no hablar.

Porque si mentís, el otro controla y se da cuenta. Y eso se puede detectar con tecnología.

Lo que estamos percibiendo con la IA es más complejo, porque se están produciendo sesgos en función del big data. O sea, tiene tantos datos de derecho privado, que deforma la idea de derecho público.

En otro orden, los grandes volúmenes de datos con que se construye la IA son de Estados Unidos, Europa, China, y un poquito de Argentina. Entonces, cuando te querés informar terminás accediendo a una IA que está alimentada con una gran cantidad de datos que no tienen nada que ver con nuestra cultura.

Yo suelo decir en mis clases que el mejor gol