La salida a bolsa de SpaceX el último viernes se transformó en un acontecimiento que mezcló las finanzas, el espectáculo y la fascinación. En la transmisión oficial, luego de la ceremonia en Wall Street, la imagen viajó con un dron hacia Texas, donde está la planta de la empresa que hace cohetes reutilizables para llegar al espacio exterior.

Allí se encontraba un efusivo Elon Musk agitando los puños rodeados de cientos de empleados que aplaudían extasiados. Las noticias dieron la vuelta al mundo.

La mayor IPO -Initial Public Offering- de la historia levantó U$S 75.000 millones en una tarde y la compañía logró una capitalización de más de 2 billones de dólares, lo que en inglés se traduce como más de un “trillion”. Musk, siempre llevando la vida al límite, también pasó a ser el primer “billonario” del planeta, al sumar sus acciones en SpaceX con las de Tesla, la empresa de autos eléctricos que fundó en 2004.Detrás de la euforia y los números gigantes que dieron la vuelta al mundo, no obstante, se escuchó una voz disonante que empezó a transitar los medios de comunicación durante el último fin de semana.

Se trata del inversor Jim Chanos, conocido porque hace 25 años anticipó con sus movimientos lo que sería el colapso de la compañía energética Enron.“No diría que SpaceX me recuerda a Enron, pero si esta salida a Bolsa me recuerda la época en que cayó Enron”, aseveró el magnate en declaraciones a Bloomberg después del show de Musk y cuando la compañía empezaba a cotizar a cerca de U$S 160 la acción. “Es un deal sin precedentes y por eso causa fascinación”, agregó luego en un evento el fin de semana de MFA iConnections. De golpe, a Chanos lo empezaron a consultar todos.Es que no le cierra que una empresa levante U$S75.000 millones y valga más de U$S2 billones cuando tiene ingresos sólo por U$S19.000 millones y un estado de caja negativo.

Chanos remata: “Sólo se entiende si se la toma como una empresa de ‘hopes and dreams’”, es decir, basada en las expectativas y los sueños que alienta su fundador. “Simplemente la empresa no vale eso de acuerdo con ninguna proyección para los próximos cinco años”, completa.Sus argumentos no se detienen. Se pregunta cómo puede ser que SpaceX valga 90 veces sus ingresos y Tesla sólo 14 y se responde: “Sólo es posible porque se está poniendo una gran apuesta en su CEO”.

Musk. Asimismo, desgrana, sobre el espacio se puede crear todo tipo de historias futuras, ya sea colonizar Marte o hacer desarrollos en la Luna.

Y eso puede derivar en valuaciones de cualquier número.Los informes sobre SpaceX detallan que es un holding con tres unidades de negocios. La más espectacular es la de desarrollar cohetes reutilizables para viajar al espacio, con el sueño de llegar a Marte como el objetivo más llamativo.

Las historias de que estuvo a punto de abandonar todo luego de varios intentos fallidos regaron las redes el fin de semana como una historia de superación. Desde entonces, la empresa hizo grandes avances y hoy lidera los lanzamientos incluso por encima de agencias estatales.

Pero aún está lejos de generar ganancias, por eso también hay reparos sobre los números del IPO.Por otro lado, dentro de SpaceX también cuelga Starlink, la firma de Internet satelital que sí tiene resultados positivos y de hecho ha sido noticia en la Argentina por su expansión desde la llegada de Javier Milei a la presidencia. Y por último, también está el desarrollo de datacenters, sobre el que Chanos tiene especiales dudas no sólo cuando Musk suelta la idea de llevarlos en algún momento a la Luna, sino porque por ahora también como unidad de negocios está dando pérdidas.Datacenters: base del nuevo RIGI“Los datacenters son un negocio sólo financiero por ahora”, sentencia. “Hay empresas que compran chips a Nvidia y luego le alquilan capacidad de cálculo a grandes jugadores como OpenAI o Anthropic, en una búsqueda de renta financiera, no un gran negocio tecnológico”, asegura.En líneas generales, Chanos habla de los tiempos del “hope business model”.

De acuerdo con su criterio, en los momentos optimistas, o bullish, se le agrega “un plus a las promesas”. Y en los momentos pesimistas, o bearish, se le aplica “un descuento a la realidad”. “Hoy estamos en el primer caso, claramente”, aclara.

El inversor describe que el mercado se asoma a una era de locura más allá de la IPO de la compañía de Musk. Se viene un fuerte movimiento de capitales en torno a las promesas de la inteligencia artificial. “Seguramente saldrán a Bolsa también OpenAI y Anthropic y veremos nuevas cifras récord”, dice.

Y su predicción es la siguiente: “Siempre que hay grandes anuncios así, se anticipan problemas para los mercados”, agrega. Su vaticinio genera clicks: “Esta bola es más grande que la de las puntcom”.La cautela de Chanos y quienes lo siguen implica una doble advertencia para los planes económicos de la gestión de Milei.

Por un lado, la posibilidad de que haya una burbuja en torno a la IA y de que eventualmente la instalación de datacenters sea un fiasco golpea en el corazón de la búsqueda de inversiones extranjeras. El Presidente acaba de publicar en el Financial Times un artículo para llamar a las grandes corporaciones a “liberar” la IA en la Argentina de la mano de una propuesta de nueva ley de sociedades, en una apuesta tan audaz que derivó en una respuesta del pensador israelí Yuval Harari.

El año pasado, OpenAI hizo un anuncio de inversiones por U$S25.000 millones en la Argentina pero todavía no hubo avances.Pero por otro lado, si eventualmente el mundo estuviera a las puertas del estallido de una burbuja como sucedió con los inicios de Internet a fines de los 90 sería muy inoportuno para la Argentina. Con el riesgo país debajo de 500 puntos básicos, la posibilidad de volver a refinanciar deuda en los mercados internacionales se vuelve más cercana, siempre y cuando no aparezca un cisne negro, como sería un crack de las grandes tecnológicas.En la entrevista en Bloomberg, Chanos usa términos que se repiten en la Casa Rosada cuando le preguntan por el modelo económico: “Hay que ver si esta vez es diferente”.