La inteligencia artificial se ha convertido en una de las tecnologías más transformadoras de nuestro tiempo. Su capacidad para automatizar procesos, generar contenidos, analizar grandes volúmenes de datos o asistir en la toma de decisiones está modificando sectores tan diversos como la sanidad, la educación, la industria, las finanzas o la seguridad.

No obstante, su rápida expansión también plantea interrogantes sobre la protección de los derechos fundamentales, la privacidad de las personas, la transparencia de los algoritmos y los nuevos riesgos asociados al uso de estas herramientas.Seguir leyendo