La historia de la domesticación del caballo puede parecer relativamente clara, donde los primeros grupos humanos habrían comenzado a domesticar estos animales en las estepas euroasiáticas hace unos 4.200 años y, a partir de ahí, el caballo habría transformado para siempre la movilidad, el comercio, la guerra y la expansión de las sociedades humanas. No obstante, los últimos estudios de paleogenética y arqueología están desmontando poco a poco esa visión lineal y simplificada.En los últimos años, el análisis de ADN antiguo extraído de restos arqueológicos ha permitido reconstruir con mucho más detalle la evolución de distintas poblaciones de caballos prehistóricos.

Investigaciones publicadas en los dos últimos años han mostrado que la historia fue bastante más compleja de lo que se pensaba. Un estudio genómico internacional confirmó que los caballos modernos proceden principalmente de una población surgida en las estepas póntico-caspias hace unos 4.200 años, pero otros trabajos posteriores han revelado que humanos y caballos ya mantenían relaciones mucho más sofisticadas siglos antes.

Ahora, una nueva investigación publicada en la revista Science Advances vuelve a cuestionar la idea de que la domesticación fuese un único acontecimiento puntual. Según sus autores, los humanos ya montaban, manejaban, ordeñaban y criaban caballos de distintas líneas genéticas mucho antes de la aparición de los animales considerados oficialmente ‘domésticos’ por parte de algunos investigadores.La domesticación no fue un momento concretoLa nueva investigación, dirigida por los arqueólogos David Anthony, Martin Trautmann y Volker Heyd, propone abandonar la idea de una frontera clara entre caballo salvaje y caballo domesticado.

En lugar de un único ‘momento cero’, los autores describen un proceso lento, irregular y desarrollado a lo largo de siglos en distintas regiones de Eurasia.Según el estudio, los grupos humanos de las estepas ya utilizaban caballos de forma organizada desde el cuarto milenio antes de nuestra era, es decir, varios siglos antes de la fecha que algunos trabajos recientes habían establecido como inicio de la domesticación plena.Los investigadores cuestionan especialmente que la domesticación pueda definirse únicamente por determinados cambios genéticos detectados en los caballos DOM2, la línea ancestral de la mayoría de caballos domésticos actuales. Aunque esos rasgos genéticos asociados a la docilidad o la resistencia aparecen de forma clara alrededor del año 2.200 antes de nuestra era, las evidencias arqueológicas indican que la relación entre humanos y caballos era mucho más antigua.Restos óseos, marcas relacionadas con monta, indicios de ordeño y señales de manejo controlado sugieren que distintas poblaciones humanas ya incorporaban caballos a su vida cotidiana mucho antes de esa fecha.Caballos, ruedas y expansión humanaLa importancia histórica del caballo resulta difícil de exagerar.

Durante milenios, estos animales han modificado radicalmente la forma en que las sociedades humanas podíamos desplazarnos, comerciar y pelear.El estudio sitúa este cambio en un contexto más amplio de innovaciones tecnológicas que transformaron Eurasia entre el 3.500 y el 3.000 antes de nuestra era. Fue la época en la que comenzaron a expandirse los primeros carros con ruedas y las grandes migraciones de pueblos esteparios hacia Europa y Asia.Inicialmente, los carros eran arrastrados por ganado bovino, pero los caballos aportaban una ventaja revolucionaria.

Un jinete podía recorrer en horas distancias que requerían días enteros de viaje con carros pesados. Esa nueva movilidad alteró las redes comerciales, facilitó contactos culturales a gran escala y cambió profundamente la organización social de numerosas poblaciones.Los investigadores relacionan asimismo esta expansión con la difusión de las lenguas protoindoeuropeas, origen remoto de muchas lenguas actuales de Europa y parte de Asia.

En cierto modo, sostienen, los caballos no solo transportaron personas y mercancías, sino también palabras, culturas e ideas.Tres linajes distintosLos autores distinguen al menos tres grandes grupos genéticos. El primero, conocido como DOM1, corresponde a los caballos asociados a la cultura Botai, en Asia Central.

Durante años, estos animales fueron considerados los primeros caballos domesticados de la historia porque existían pruebas de ordeño y manejo humano hace unos 5.500 años. No obstante, investigaciones genéticas recientes demostraron que aquellos caballos no son los antepasados de los caballos domésticos actuales.

De hecho, los caballos de Przewalski, considerados durante mucho tiempo los últimos caballos salvajes del planeta, descienden en realidad de esas antiguas poblaciones asociadas a Botai.El segundo gran grupo, DOM2, sí dio origen a los caballos domésticos modernos y parece haberse expandido rápidamente desde las estepas póntico-caspias hace unos 4.200 años.Ahora, los investigadores plantean asimismo la existencia de un posible tercer linaje, denominado provisionalmente DOM3, relacionado con poblaciones europeas y anatolias que también podrían haber mantenido algún grado de manejo humano.Todo ello dibuja un escenario mucho más dinámico, donde distintas comunidades humanas interactuaron con diferentes poblaciones de caballos durante siglos antes de que una de ellas terminara imponiéndose genéticamente.El animal que cambió el mundoLa expansión de los caballos transformó casi todos los aspectos de la vida humana. Desde los pueblos nómadas de las estepas hasta imperios como el mongol, pasando por las conquistas europeas en América o la agricultura preindustrial, los caballos han sido una pieza central en la organización de las sociedades humanas.

Incluso durante las guerras mundiales del siglo XX siguieron desempeñando funciones logísticas esenciales en múltiples frentes militares. No fue hasta la llegada masiva de los motores de combustión cuando el caballo dejó de ser el principal medio de transporte terrestre en buena parte del planeta.Los autores del estudio recuerdan asimismo que hoy ya no existen caballos completamente salvajes en sentido estricto.

Todas las poblaciones actuales han estado, de una forma u otra, influidas por la acción humana a lo largo de los milenios.Una relación construida durante generacionesUno de los mensajes centrales de la investigación es que la domesticación no debería entenderse como una especie de ‘invención instantánea’, sino como una relación gradual entre humanos y animales que fue cambiando generación luego de generación. Antes de seleccionar rasgos genéticos concretos, criar líneas especializadas y desarrollar grandes sistemas ecuestres, las poblaciones humanas probablemente comenzaron simplemente observando, acercándose y utilizando caballos de formas cada vez más complejas.Ese proceso, según defienden los investigadores, pudo durar siglos e incluso milenios antes de cristalizar en los caballos domésticos modernos, y precisamente ahí reside la importancia de estos nuevos estudios paleogenéticos.

Más que ofrecer una única fecha definitiva, están mostrando hasta qué punto la historia de la domesticación fue mucho más flexible y compleja de lo que se pensaba hace apenas unos años. Referencia: Horse genetics, archaeology, and the beginning of riding.

David Anthony, Martin Trautmann y Volker Heyd. Science Advances (2026)