Antes de ser La Pulga, Messi era Coloradito. Así lo recuerdan todavía en Rosario. “Tenía el pelo tirando a pelirrojo.

En los torneos de fin de año, con siete y ocho años, los padres lo veían llegar y decían: ‘Cuidado, hoy juega el coloradito, el número 10’. Sabías que perdías o lo ibas a tener extremadamente difícil”, rebobina Hernán, uno de sus rivales de entonces. “Nosotros estábamos en un equipo que se llamaba Estrellas Júniors y él, en otro que era Tiro Suizo.

Una vez nos tocó enfrentarnos en la final, que era a partido y revancha, y les ganamos los dos por 1-0. Nosotros pateando una sola vez a portería y ellos, 20.

Nos regalaron diez bicicletas, una para cada uno. A veces hablamos de esas cosas en el grupo de Whatsapp”, cuenta.

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