RÍO GALLEGOS.— El director de videos musicales y cineasta, Lucas Vignale, fue uno de los argentinos que murió junto al youtuber Gaspar Prim Díaz, conocido como “Gaspi”, y el cantante estadounidense Oliver Tree, en el accidente aéreo ocurrido, este domingo, en Río de Janeiro, Brasil. La noticia golpeó con fuerza al mundo del streaming, la música y el cine independiente argentino; Vignale tenía 28 años y había construido una carrera que unía producción audiovisual, videoclips y proyectos cinematográficos con una mirada propia.

View this post on Instagram Vignale y Gaspi mantenían una relación de amistad cercana y de trabajo constante.; el realizador era quien dirigía y producía buena parte de los contenidos audiovisuales del influencer de 23 años, incluidos proyectos, como” “La vuelta de Gaspi” y “Camino a la velada”, que acumularon millones de reproducciones. Quienes los conocían describían el vínculo como una combinación de amistad, viajes, deporte y colaboración creativa; asimismo compartían relación con figuras de la música urbana y el streaming, entre ellas, Coscu y Tita.

Del videoclip al Festival de Berlín Nacido en Buenos Aires en 1997, Vignale desarrolló una carrera ascendente dentro de la producción audiovisual; su nombre ganó reconocimiento en la escena urbana por la realización de clips para artistas, como: Bizarrap, Trueno, J Balvin y Nicki Nicole, pero, su trayectoria, no se limitó a la música; en 2024, codirigió, junto al actor Lorenzo “Toto” Ferro, el cortometraje “La Pasión” y, posteriormente, avanzó hacia un proyecto más ambicioso: “El tren Fluvial”, su debut en el largometraje. La película fue seleccionada en la sección “Perspectives” del Festival de Berlín 2026, un reconocimiento importante para un realizador de su generación y una señal del potencial que comenzaba a proyectar internacionalmente.

El “Tren Fluvial”, codirigida junto a Ferro, narra la historia de Milo, un niño de nueve años que crece bajo la presión familiar y sueña con escapar del campo para descubrir la ciudad de Buenos Aires; la película explora las ambiciones frustradas, el deseo de libertad y el paso hacia la soledad y lo desconocido. Ese proyecto consolidó a Vignale como una voz emergente dentro del cine argentino; su trabajo combinaba sensibilidad visual, formación audiovisual y una conexión natural con las nuevas generaciones de creadores digitales.