Los cuerpos de dos niños, de tres y cinco años, yacían uno junto al otro en la antigua ciudad de Djarkutan (Uzbekistán). Pertenecían a la civilización del río Oxus, una cultura que dominó el corazón de Asia Central, extendiéndose hasta las costas del Golfo Pérsico, entre el tercer y el segundo milenio antes de Cristo.Seguir leyendo...