Luego de la final de Supervivientes 2026 y la victoria de Maica, los concursantes se han reencontrado este domingo en una gala marcada por las confesiones, los ajustes de cuentas y algunos secretos que hasta ahora habían permanecido ocultos.Uno de los temas más comentados de la noche fueron los robos de comida durante la convivencia. Alberto Ávila fue el primero en sincerarse y reconocer que incumplió las normas del programa al quedarse con dos bandejas de pimientos.

Aunque al principio dudó en revelar quiénes le acompañaron en aquella aventura, finalmente confesó que lo compartió con Gerard y Álvar. "Hay que ser honesto en esta vida", afirmó entre risas.Lejos de mostrarse arrepentidos, los tres recordaron la escena con humor.

"Estaban buenísimos los jalapeños", comentaron, provocando risas con el resto de los compañeros. Darío también aprovechó el reencuentro para admitir otro episodio similar.

El concursante explicó que durante un traslado entre playas decidió guardar una lata de comida que, según él, les pertenecía a Borja y a él. "La metí en el saco y cuando llegué a la otra playa me metí en el cuarto de baño y me la comí", confesó.Las revelaciones no sentaron demasiado bien a Álex Ghita, que recordó las críticas que recibió durante el concurso cuando protagonizó uno de los primeros robos de la edición.

Visiblemente molesto, el concursante estalló al escuchar las confesiones de sus compañeros: "¿Qué cachondeo es este? Yo sufrí un acoso durante una semana, que me equivoqué, metí la pata hasta el fondo, pero que ha robado todo el mundo".Las declaraciones dejaron claro que los robos de comida fueron más habituales de lo que los espectadores llegaron a ver durante la emisión.

Una confesión colectiva que demuestra hasta dónde estaban dispuestos a llegar los concursantes para combatir el hambre en Honduras.