Las máquinas operan sin pausa en Mariano Roque Alonso. Lo que sale de esa planta viaja directamente a las cadenas de abastecimiento del Grupo Dass.

DASSTEX, la empresa que nació de la unión del Grupo Texcin con el gigante brasileño Dass, decidió que Paraguay es el lugar para crecer y respalda la apuesta con US$ 750.000 en nueva inversión. La firma opera en el país desde marzo de 2026 y produce prendas de vestir exclusivamente para exportación.

Con la expansión, la plantilla pasa de 88 a 200 colaboradores. El socio brasileño no es un jugador menor.

Con más de 46 años en el mercado deportivo, el grupo es considerado la mayor operación integrada de gestión y abastecimiento para marcas deportivas de América. Cuenta con más de 26.000 empleados y combina diseño, producción, marketing y distribución bajo un mismo paraguas.

Su portafolio habla por sí solo: fabrica calzado y ropa deportiva para Nike y Adidas, posee las licencias de Fila para toda Latinoamérica, Umbro para Argentina, Brasil y Paraguay, Asics para Argentina, y gestiona New Balance y Osklen en Brasil. Tiene el mayor centro de desarrollo de calzado de la región y ocho tiendas outlet propias.

El modelo de negocio se sostiene sobre tres pilares: licenciamiento de marcas estratégicas con control total de la cadena de valor; manufactura avanzada con plantas de alta tecnología que cumplen los estándares de casas matrices globales; y distribución y retail con red comercial que conecta fábricas con canales multimarca y tiendas propias en la región. La expansión internacional de Dass no es nueva.

Llegó a Argentina en 2007 con 8 empleados y llegó a producir 23.000 pares de zapatillas por día, con un pico de 1.700 trabajadores. Pero el modelo se fracturó: la planta de Coronel Suárez cerró hace un año con 360 despidos, y la de Misiones tiene su producción comprometida solo hasta junio de 2026, recibió parte de la producción de calzado de Coronel Suárez.

Paraguay aparece como la alternativa lógica. Costos laborales competitivos, régimen de maquila con beneficios impositivos para exportar a Brasil y la región, y un socio local, el Grupo Texcin, con conocimiento del sector textil.

DASSTEX es un caso de manual sobre cómo las multinacionales latinoamericanas mitigan el riesgo cambiario y los cuellos de botella globales mediante el nearshoring regional. El viceministro de Industrias, Javier Viveros, encuadra la decisión en una tendencia más amplia: empresas que apuestan por ampliar operaciones, incorporar tecnología y aumentar capacidad productiva en Paraguay. “La inversión de US$ 750.000 se enmarca en un proceso de expansión que busca mejorar la eficiencia operativa y fortalecer la competitividad de la industria textil”.

Para Viveros, estas iniciativas generan un efecto multiplicador: contratan mano de obra local, demandan servicios asociados y dinamizan cadenas productivas enteras. El potencial del eje Asunción-Ciudad del Este abre ventanas para empleo calificado e inyección de capital en logística y confección.

Para el MIC, la creación de esos puestos representa un indicador clave de desarrollo económico y formalización laboral. El impacto es directo en las comunidades de acogida, especialmente donde las oportunidades son más escasas.

Para atraer este tipo de inversiones, el ministerio despliega tres herramientas: la Ley de Incentivos a la Inversión Nacional y Extranjera, el Régimen de Materias Primas y el Régimen de Maquila. Los tres permiten optimizar costos y acceder a beneficios fiscales.

La expansión de DASSTEX arrastra consigo insumos, logística, transporte y empaques. Ese encadenamiento fortalece el tejido empresarial local y diversifica la base manufacturera del país, sostiene Viveros.

La capacitación también está en el centro comenta el viceministro. El MIC trabaja en forma coordinada con el SNPP y el Sinafocal para formar técnicos en manufactura, control de calidad, logística y mantenimiento industrial.

Dass llega a Paraguay con 46 años de know how para Nike, Adidas y una media docena de marcas deportivas globales. Ese conocimiento acumulado es exactamente lo que Paraguay necesita para consolidarse como plataforma manufacturera regional.

El desafío es sostener las condiciones que hacen atractivo al país: estabilidad, incentivos consistentes e industrialización que genere oportunidades reales. DASSTEX es, por ahora, un buen argumento para refinar y ajustar políticas industriales y reformas estructurales que capten más capitales.