Los gatos con acceso libre al exterior presentan riesgos similares a los callejeros

Hasta ahora, el debate sobre los riesgos sanitarios asociados a los gatos se ha centrado principalmente en las colonias comunitarias y en los animales sin dueño. No obstante, una investigación internacional plantea que esta distinción podría estar dejando fuera una parte importante del problema.El estudio, liderado por la Universidad de la Columbia Británica, ha analizado la presencia de patógenos en gatos de todo el mundo y compara tres grupos.
Gatos que viven exclusivamente en interiores, gatos con acceso al exterior sin supervisión y gatos callejeros o sin propietario. Los resultados apuntan a diferencias claras entre los animales que permanecen en casa y los que salen al exterior, pero también a una similitud inesperada entre estos últimos y los gatos sin un responsable legal.Un análisis global con más de 170.000 gatosPara llegar a estas conclusiones, los investigadores realizaron una revisión sistemática de 604 estudios previos, que incluían datos de más de 174.000 gatos en 88 países.
En ese conjunto identificaron 124 especies de patógenos, de los cuales cerca de un centenar tienen capacidad para infectar a humanos.El análisis muestra que los gatos que viven exclusivamente en interiores presentan una prevalencia de contagiar alguna enfermedad notablemente menor. En cambio, los gatos domésticos con acceso libre al exterior multiplican por tres la probabilidad de portar patógenos en comparación con los gatos que no salen de casa.El dato más relevante del estudio es que ese riesgo no se diferencia de forma significativa del observado en gatos asilvestrados.
A pesar de recibir alimentación regular, atención veterinaria y vacunación, los gatos con acceso libre al exterior presentan niveles de infección comparables a los animales que viven sin ninguna supervisión humana.Patógenos conocidos y contacto con la faunaEntre los agentes identificados aparecen patógenos bien conocidos, como el parásito Toxoplasma gondii, responsable de la toxoplasmosis, bacterias del género Bartonella, asociadas a la enfermedad por arañazo de gato, o microorganismos como Leptospira, vinculados a infecciones zoonóticas.La explicación principal está en el comportamiento de los gatos cuando salen al exterior. Debido a que son depredadores tan eficaces, interactúan con pequeños mamíferos, aves y otros animales que pueden actuar como reservorios de patógenos.
A escala global, se ha documentado que los gatos domésticos cazan miles de especies, muchas de ellas portadoras de enfermedades con potencial de saltar entre especies.Asimismo, los titulares de los gatos con acceso al exterior solo llegan a observar una pequeña parte de esas interacciones. Se estima que apenas ven en torno a una quinta parte de las presas capturadas por sus gatos, lo que dificulta percibir el alcance real de ese contacto con la fauna salvaje.Un puente entre fauna, animales domésticos y humanosEl estudio se enmarca en un concepto cada vez más presente en salud pública, conocido como One Health (Una sola salud), que aborda la conexión entre la salud de las personas, los animales y el entorno.
Los gatos con acceso libre al exterior pueden actuar como un puente epidemiológico entre la fauna silvestre, otros animales domésticos y las personas.Este papel intermedio implica que los patógenos pueden circular entre distintos entornos a través de un mismo individuo. Un gato puede entrar en contacto con animales silvestres en el exterior y, posteriormente, convivir en el entorno doméstico con personas.El tema es más grave de lo que parece porque el riesgo no se limita al contacto directo.
Cuando un gato infectado defeca en jardines, parques u otros espacios compartidos en un entorno urbanizado, los patógenos pueden persistir en el entorno y afectar a otras personas y animales.Vacunas y desparasitación no eliminan todos los riesgosUno de los aspectos que subraya la investigación es que las medidas veterinarias habituales no cubren todos los posibles patógenos. La vacunación y la desparasitación son herramientas fundamentales, pero están diseñadas para un conjunto limitado de enfermedades.Muchos de los agentes identificados en el estudio no están incluidos en los calendarios estándar o pueden transmitirse a través de vías que estas medidas no controlan.
Por ello, el acceso sin supervisión al exterior sigue siendo un factor determinante en la exposición a infecciones.Alternativas para reducir la exposiciónEl equipo de investigadores apunta a diferentes estrategias que permiten compatibilizar el bienestar del animal con una reducción del riesgo sanitario. Entre ellas se encuentran los espacios exteriores cerrados (catios), los sistemas de vallado específicos para gatos y los paseos controlados con arnés.Estas opciones limitan el contacto con la fauna silvestre y con otros animales, lo que reduce de forma significativa la probabilidad de exposición a patógenos.
Al mismo tiempo, permiten que el gato mantenga ciertos estímulos ambientales sin necesidad de deambular libremente.Un cambio de enfoqueEl trabajo plantea la necesidad de revisar el enfoque tradicional con el que se abordan las enfermedades zoonóticas asociadas a gatos domésticos. Hasta ahora, muchas estrategias se han centrado en los animales callejeros, considerados el principal foco de riesgo.No obstante, los datos sugieren que los gatos domésticos con acceso al exterior representan una vía de transmisión relevante y, en gran medida, infravalorada.
El estudio concluye que integrar este grupo en las estrategias de prevención puede mejorar la eficacia de las medidas de salud pública y reducir la exposición a enfermedades tanto en animales como en personas.Referencia: Outdoor roaming of owned cats elevates risk of zoonotic pathogen exposure: A global synthesis. Amy G.
Wilson, Scott Wilson, Peter P. Marra y David R.
Lapen. PLoS Pathogens (2026)
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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