Dos milenios y medio después, todo sigue igual. Las guerras son sangrientas, se cobran vidas a mansalva y los reyezuelos vencidos siguen como si nada en el poder.

O así lo percibe Àlex Ollé en su debut en el Teatro Griego de Siracusa, donde el Istituto Nazionale del Dramma Antico organiza desde 1914 una temporada de clásico que, a pesar de su ajustado presupuesto, es un acontecimiento mundial.Seguir leyendo...