OAXACA, Oax.– La artista plástica oaxaqueña Mari Garnica (1994) nació en la tierra del “Dios nunca muere”, donde estudió Artes Plásticas en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Desde pequeña le gustaba dibujar y hacer “monitos de plastilina”.

Le apasiona aprender sobre dibujo, pintura y cerámica. Hoy en día es creadora de piezas utilitarias y de autor, elaboradas con la técnica de la cerámica de alta temperatura, ilustradora freelance y muralista.

Se interesa por las plastas de color y la textura del barro. Mari destaca dos momentos que influyeron en su pasión por las artes plásticas siendo niña: las ilustraciones de los Libros de Texto Gratuitos de la SEP y cuando vio en televisión la obra del artista colombiano Fernando Botero (1932-2023), que destacaba por sus personajes de formas redondas y voluptuosas.

Para conseguir estas características en la ceramista, trabaja con la técnica de cuerdas o churro (piezas huecas por dentro), consiguiendo el balance correcto entre peso y grosor, lo que evita que exploten durante el horneado. Y así como Botero, gigante del arte latinoamericano, desafió por completo los estándares al crear un estilo propio, Garnica nunca pensó que sus obras más características saldrían completamente del molde convencional.

En el umbral de su décimo aniversario como creadora, Mari tiene un lugar como una de las pocas artistas que encuentran su propio estilo a partir de recobrar una de las técnicas más antiguas y versátiles de la cerámica, guiada por el maestro mixteco Claudio Jerónimo López, experto en cerámica de alta temperatura y fundador del Taller Canela, ubicado en la comunidad San Agustín Etla. En este espacio, surgido en 2007, han confeccionado su obra diversos artistas consagrados, como Francisco Toledo (1940-2019), Jørgen Haugen Sørensen (1934 2021), Gabriel Macotela (1954) e Irma Palacios (1943), entre otros.

Y también es una escuela para las nuevas generaciones de ceramistas, como la entrevistada. El arte objeto y la “vajilla de autor” son el sello particular de la ceramista.

Las piezas utilitarias, como platos, ceniceros, tazas, vasos, floreros o jarrones, son los lienzos donde desarrolla su universo. Garnica también trabaja la escultura en pequeño y gran formato a petición de coleccionistas privados, quienes le confieren absoluta libertad de creación.

La personalidad abierta de Mari le facilita trabajar con diversos materiales: pintura, escultura, ilustración digital e, incluso, desempeñarse como muralista, agrega. Su talento la llevó a ser elegida para realizar una estadía en Bogotá, Colombia, donde cumplió su deseo de visitar el Museo Botero en 2025.

En la actualidad, algunas de sus piezas son parte de la exposición Barro y cerámica en México. Poéticas de lo utilitario, que se exhibe en el Palacio de Iturbide de la Ciudad de México.

Bajo la curaduría de Ana Elena Mallet y Juan Coronel Rivera, la muestra reúne 670 piezas y conjuntos de 109 ceramistas, talleres y estudios de diseño. “Traza un recorrido que abarca más de tres milenios de historia, desde las civilizaciones originarias hasta las prácticas artísticas actuales”. Mari dice que está orgullosa de que su trabajo haya sido seleccionado para esta colectiva de artesanos.