SANTA FE.— La histórica conquista de los New York Knicks en la NBA generó una celebración masiva en las calles de Nueva York que, con el correr de las horas, derivó en una serie de incidentes que obligaron a la intervención de la policía. Entre los hechos más graves se registró el baleo de un adolescente de 17 años en Times Square durante la madrugada del domingo, en medio de una multitud que festejaba el primer campeonato de la franquicia desde 1973.

Según comunicó la Policía de Nueva York (NYPD), el joven recibió un disparo en el pie izquierdo cerca de las 2 de la mañana en la intersección de Broadway y la calle 42. La víctima fue trasladada al Hospital Bellevue, donde quedó internada fuera de peligro.

Asimismo, tres personas fueron demoradas por las autoridades y se secuestró un arma de fuego, aunque inicialmente no se habían presentado cargos formales. De la euforia deportiva al desorden en las calles La noche había comenzado con un clima de celebración .

Miles de simpatizantes se congregaron en distintos puntos de Manhattan para seguir las Finales de la NBA y festejar el triunfo de los Knick s sobre los San Antonio Spurs, resultado que les permitió conquistar su primer anillo en más de cinco décadas. Los alrededores del Madison Square Garden y Times Square se transformaron rápidamente en el epicentro de los festejos.

Decenas de miles de personas ocuparon calles y avenidas, cantando consignas alusivas al equipo y celebrando una conquista que gran parte de los aficionados nunca había visto en su vida. No obstante, con el paso de las horas comenzaron a registrarse situaciones de descontrol.

Videos difundidos por medios estadounidenses y redes sociales mostraron a grupos de personas trepando vehículos, lanzando objetos y provocando daños en el mobiliario urbano. También se observaron fuegos artificiales y bombas de humo en distintos sectores de Midtown Manhattan.

Uno de los episodios más llamativos sucedió cerca de la terminal Port Authority, donde varios autobuses utilizados para trasladar aficionados vinculados a actividades del Mundial de fútbol 2026 quedaron atrapados en medio de la multitud. Algunos manifestantes se subieron a los vehículos, rompieron partes de su estructura y uno de los colectivos terminó incendiado.

Las imágenes del vehículo envuelto en llamas recorrieron rápidamente medios y plataformas digitales de todo el mundo. Las autoridades señalaron que los daños materiales fueron significativos y que la situación requirió un importante despliegue policial para evitar que los disturbios continuaran expandiéndose.

Investigación abierta y refuerzo de la seguridad El episodio del adolescente herido por arma de fuego se convirtió en la principal preocupación de las autoridades. Aunque todavía no trascendieron detalles sobre las circunstancias exactas del ataque, los investigadores trabajan para determinar quién efectuó el disparo y cuál fue el origen del conflicto.

La policía desplegó efectivos con equipamiento antidisturbios y unidades montadas para dispersar a los grupos más conflictivos. A medida que avanzó la madrugada, los agentes lograron recuperar el control de varias zonas donde se habían registrado daños a vehículos y enfrentamientos menores con los uniformados.

Las fuerzas de seguridad también realizaron múltiples arrestos relacionados con desórdenes públicos, agresiones y daños a la propiedad. Algunas detenciones estuvieron vinculadas a personas que intentaron impedir el accionar policial o que participaron en actos de vandalismo.

El contraste entre la alegría por el campeonato y los incidentes posteriores fue uno de los aspectos más destacados de la jornada. Mientras miles de aficionados celebraban pacíficamente en bares, plazas y calles de la ciudad, grupos reducidos protagonizaron situaciones que terminaron opacando parte de los festejos.

Desde la organización de los Knicks y distintos referentes vinculados a la franquicia se habían realizado llamados a celebrar de manera responsable. Incluso antes del final de la serie, las autoridades neoyorquinas habían reforzado los operativos de seguridad debido a los antecedentes registrados durante otros encuentros de la postemporada, cuando también se produjeron arrestos y disturbios en los alrededores del Madison Square Garden.

Mientras la investigación continúa, la ciudad se prepara para los actos oficiales de reconocimiento al equipo campeón. No obstante, el foco inmediato permanece puesto en esclarecer el episodio que dejó herido al adolescente y en evaluar los daños provocados durante una celebración que, para muchos aficionados, debía quedar exclusivamente asociada a uno de los momentos deportivos más importantes en la historia reciente de Nueva York.