Belleza y furia en la obra de Julio Casado

Le brotan las emociones por todo el cuerpo. Es lo que se le percibe.
Cuando habla parece moldear las palabras con sus manazas y de sus ojos están a punto de salir descargas eléctricas.Esta vez no actúa.El hombre solo explica el origen de lo que empezó como una diversión en sus momentos de ocio.Pero de repente todo cambió.Un día a sus piezas le agregó madera y les roció espray; enseguida empezó a mezclarlas con lo que tenía a su alrededor, otros objetos con los que experimentaba volúmenes y formas.Y así, hasta que, por azahares del destino, conoció a un curador, quien observó lo que hacía, y comentó:—Oyes, está padre.Y le propuso:—Las puedes presentar en un museo.Pasmado, el artista en ciernes respondió:—¿En serio, crees que es posible? —Sí, por supuesto— confesó aquel hombre, versado, mientras escudriñaba lo que el actor, guionista y dramaturgo tenía en su casa de la colonia Condesa.El nombre del curador era, es, Wesley Saiz, quien quedó sorprendido con lo que hacía el recién conocido, y entonces describió las piezas como arte objeto.Y de la mano de Saiz el artista aterrizó la propuesta en el Museo de la Cancillería, Centro Histórico de Ciudad de México, donde aceptaron una selección de piezasEmpezaron a trabajar la museografía para ver cómo quedaría y qué obra podría escoger y representar lo que el artista estaba sintiendo en el momento que le daba forma a las piezas.Para ese entonces el curador ya tenía conocimiento de lo que hacía Julio Casado. Solo era cuestión de seleccionar, acondicionar y montar; es decir, organizar, cuidar, darle sentido a la obra y escribir el texto de la exposición.—¿Qué vio Wesley Saiz?— se le pregunta al curador en la sala de exposiciones del Museo de la Cancillería. —Belleza, y esa belleza se tenía que ver reflejada en una obra, en un museo, en una galería.—¿Y cómo nace todo?—Eso nace de la coincidencia y del gusto de que yo también me siento identificado con lo que él me empieza a platicar.—Y ahí germina…—Ese es el nacimiento de Homo.—¿Y qué es Homo?—Es furia.Y aquí está el actor y director teatral que se convirtió en artista plástico sin dejar su carrera, que ha sido el sostén de su vida.Es el mismo que de tanto dedicarse a ciertas actividades caseras, y sin proponérselo, incursionó en el arte objeto.Pero lo supo hasta que conoció a Wesley Saiz.—¿Y quién es Julio Casado?— se le pregunta al propio Julio Casado, quien deja salir sus emociones a borbotones. —Soy un tipo que nace en el DF; soy de aquí, de la ciudad, citadino.
Cursé la carrera de actuación. Soy actor.
Trabajo bastante, he hecho películas; pero de repente me surgió, no sé, por cuestiones de entretenimiento, básicamente, y empecé a hacer cosas en mi casa.—Y qué hacías.—Soy de los que arreglan las cosas en su casa, hago lámparas, arreglo, pinto, soy medio…, soy medio electrónico. Esta generación que arreglábamos todo.—Sí, claro, sí.—Ese soy yo.
Me gusta coleccionar antigüedades. Entonces los domingos, o los sábados, casi regularmente me voy comprar antigüedades.Y de pronto el intérprete de cintas populares, quien estudió actuación, fue más allá de arreglar artilugios en su domicilio, donde siguió experimentando, hasta que su amigo lo animó.—Y llegó el momento.—Sí, y trajimos algunas fotos al museo, algunas obras, y no duró tanto la espera para presentarlas aquí.—Y aquí estás— se le comenta, en medio de la sala, rodeado de su sorprendente obra montada en esa rectangular sala.—Y pues aquí estoy.
Una cosa que yo no me esperaba en mi vida. Muy padre, muy agradecido; le doy gracias a todo el mundo, porque aquí está mi obra.
Se llama Homo.Es la obra de Julio Casado, actor, dramaturgo, artista, quien, en palabras del curador Wesley Saiz, “nos invita a mirar al hombre más allá de la entereza aparente, a reconocer que dentro de él hay un niño que sigue hablando de sus silencios, jugando y creando desde su zona más íntima y vulnerable”.
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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