Como broche de oro y diamante de la primera jornada de la visita de Estado del presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, y la primera dama, Elke Büdenbender, el 9 de junio los reyes de los Países Bajos los agasajaron con un banquete en el Palacio Real. La princesa heredera Amalia también expresó presente en la velada y volvió a demostrar que se mueve con soltura en compromisos oficiales, desplegando una combinación de naturalidad y profesionalismo.Tanto ella como la reina Máxima deslumbraron al lucir piezas de altísimo valor histórico pertenecientes al Cofre Real de los Orange-Nassau, joyas cargadas de significado que ocupan un lugar muy especial en la historia y también en el corazón tanto de la madre como de la hija.

En el caso de la Reina, completó su impactante vestido firmado por Jan Taminiau –ya lo usó en varias ocasiones– con la imponente Tiara de los Zafiros. Se trata de una alhaja de inspiración gótica, compuesta por 665 diamantes de Cachemira y 33 zafiros de Sudáfrica, que el rey Guillermo III, tatarabuelo del actual monarca, le regaló en 1881 a su segunda mujer, la reina Emma.

Desde entonces, se convirtió en una pieza emblemática del joyero real, elegida por todas las soberanas neerlandesas para momentos de suma relevancia. Para Máxima esta pieza simboliza el inicio de su reinado, ya que es la misma que lució en 2013, durante la proclamación de Guillermo Alejandro como rey.Amalia apostó a un estreno (by Rachel Gilbert) y lo llevó a otro nivel con la Tiara de las Estrellas.

Esta pieza, elaborada en oro blanco y engastada con diamantes, se distingue por sus cinco puntas de estrella –que en sus orígenes fueron botones de perlas–, sumando un aire juvenil al estilismo. Con esta joya, la princesa heredera protagonizó su primer gran momento como royal en junio de 2022, durante la celebración por la mayoría de edad de Ingrid de Noruega.

Asimismo, guarda un profundo alor sentimental: fue la tiara que llevó la reina Máxima el día de su boda, el 2 de enero de 2002. Amalia completó su look con los pendientes de diamantes de la reina Juliana y un brazalete que perteneció a Guillermina.