El papel de los corredores verdes ante la ola de calor en Medellín

Mientras el Valle de Aburrá registra récords de temperatura y se prepara para el fenómeno de El Niño, los corredores verdes son la principal estrategia de la ciudad para mitigar el calor urbano.Proyecto Corredores Verdes de la Alcaldía de Medellín.Alcaldía de Medellín El pasado 21 de mayo, la estación de monitoreo del aeropuerto Olaya Herrera de Medellín registró temperaturas sobre los 33,8°C, dos décimas por encima del récord de calor que había registrado la ciudad en 2019. Lea: El renacer de la Concha Acústica de IbaguéLa razón por la que se están dando estas altas temperaturas, según explica Daniel Ruiz, coordinador general del SIATA (Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá), no se debe al fenómeno del Niño que se espera este segundo semestre del año en el país, sino a condiciones atmosféricas locales y a la geografía del valle.Julián Sepúlveda, líder de meteorología del SIATA, indica que las temperaturas en Medellín se están registrando por encima del promedio, sobre todo de noche, pues los mínimos nocturnos están entre uno y dos grados por encima de lo esperado.
La causa, explica, son las nubes bajas y medias que se forman en las tardes: “estas nubes hacen un efecto como de cobija, impiden que haya un enfriamiento radiativo en la superficie y mantienen más cálido nuestro valle de Aburrá”. Ese calor se concentra en las zonas de concreto y asfalto con poca vegetación, causando el efecto isla de calor urbano.Ruiz añade que existe una probabilidad superior al 80 % de que la región entre en su fase cálida hacia el final del trimestre y que las condiciones persistan el resto del año.
No obstante, precisó que la intensidad aún no puede pronosticarse: “no tenemos en el presente la capacidad de argumentar respecto de la severidad o magnitud del fenómeno, porque los modelos se reparten entre un evento débil, moderado, fuerte o muy fuerte”, advierte.Le puede interesar: Alcaldía de Santa Marta pide investigar presunta injerencia del Gobierno nacionalPor eso, justamente, la ciudad está buscando alternativas para enfrentar condiciones climáticas similares y los corredores verdes se proyectan como la mejor alternativa. No es un problema nuevoDesde 2016 se han buscado alternativas en la ciudad para hacerle frente a la contaminación del aire y el aumento del calor.
Dentro de las más desarrolladas está la consolidación de corredores verdes integrados por arbustos, palmeras y cubiertas verdes que conectan quebradas, cerros, parques y avenidas, y que se están construyendo en puntos estratégicos en los que el concreto había reemplazado la vegetación de la ciudad. Su principal objetivo es “convertir a Medellín en la ciudad más fresca de Colombia”.Según la Secretaría de Infraestructura Física, el programa suma más de 20 kilómetros transformados, más de 157.000 m2 en los que hay más de 9.000 árboles.
Son 30 corredores consolidados (18 vinculados a ejes viales como San Juan y la calle 33, y 12 a fuentes hídricas), a los que se suman nueve más recientes, entre ellos la glorieta de San Diego, la quebrada La Picacha y la Avenida Oriental.Este programa ha sido reconocido internacionalmente con los premios de Ashden y Bloomberg Philanthropies en 2019 y este año destacó como finalista en la selección de proyectos de Smart City LATAM Awards 2026. “Corredores Verdes es hoy un referente de transformación urbana sostenible en el mundo”, dice el secretario de Infraestructura Física, Jaime Andrés Naranjo, quien añade que los corredores reducen las temperaturas urbanas y mejoran la calidad del aire. Según el Foro Económico Mundial, la ciudad habría reducido su temperatura promedio en 2 °C desde el inicio del proyecto, con una inversión que a 2024 había sido de 16,3 millones de dólares.
Alexis Acosta, biólogo de la Universidad de Antioquia, confirma que la vegetación enfría la temperatura a través de la fotosíntesis, pues las plantas absorben la radiación solar que calentaría calles y muros, y liberan vapor de agua que refresca el aire. “Por eso, cuando una pasa de una cuadra sin árboles a una cuadra con árboles, se siente que cambia la temperatura”, explica, y advierte que el efecto depende de la continuidad, no del número de árboles: “Si en una cuadra hay un solo árbol y el resto de la cuadra no tiene, entonces toda la cuadra va a estar caliente, menos debajo del árbol, porque el beneficio térmico real solo aparece cuando los árboles forman una cadena continua, y para esto se crean los corredores verdes”.Acosta añade que la elección de especies es clave y se recomiendan las nativas, porque las foráneas pueden dar sombra, pero afectar la flora y la fauna locales y hasta tener efectos en los corredores que permiten la movilización de distintas especies dentro de la ciudad. Advierte asimismo que el criterio de siembra suele ser estético y no ecológico, pues “eligen plantas bonitas, no útiles”.Su crítica principal apunta a la distribución de estas zonas en la ciudad.
Acosta afirma que Medellín “resalta por ser una ciudad muy verde en los últimos programas de gobierno”, pero advierte que eso “incluye una inversión alta tanto al sembrar los árboles como en el mantenimiento, y esa inversión normalmente se concentra en vías principales o en zonas turísticas”, y en contraste, afirma, en comunas como la nororiental y la noroccidental “cada vez hay menos árboles, en parte por la presión del espacio: las familias quitan el antejardín para poder tener donde parquear sus vehículos”.La observación del biólogo recae en que el calor nocturno suele coincidir con los barrios de menores ingresos, donde “se vuelve casi un lujo tener un corredor verde”, por lo que, si bien el proyecto ha sido exitoso, señala que es importante que sea replicado en toda la ciudad y tenga en cuenta esas condiciones urbanísticas en que precisamente se han consolidado los espacios.
Información de El Espectador (Colombia). Edición y redacción: Noticias Today.
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